El modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei rompe con la lógica de la "Argentina de los promedios". La evolución de la economía dejará de ser relativamente homogénea para mostrar brechas cada vez más profundas entre sectores, regiones y clases sociales. Mientras las provincias vinculadas a la minería y los hidrocarburos empiezan a recoger los beneficios del nuevo esquema, en los grandes conurbanos -especialmente el AMBA- el deterioro del poder de compra profundiza el rezago y convierte a esa región en la principal perdedora de la reconfiguración económica.
Estos conceptos surgen de un trabajo elaborado por la Fundación Pensar, vinculada al PRO, en el que participaron el consultor y economista Fernando Moiguer, el ex ministro de Economía Hernán Lacunza y Mora Jozami, directora de la consultora Casa Tres. Moiguer destacó que, por primera vez, se desacoplan el crecimiento del PBI y el consumo masivo: mientras la actividad económica avanza impulsada por los sectores extractivos -hidrocarburos, minería y agro-, los grandes centros urbanos sienten de lleno el impacto del ajuste. "Es un problema tener una buena macro y una mala micro", sostuvo el consultor.
El informe plantea una reconfiguración de la estructura económica del país. La antigua política industrial basada en la sustitución de importaciones deja paso a una economía organizada en torno a nodos regionales impulsados por actividades extractivas, como la minería y los hidrocarburos. Es el caso de las provincias cordilleranas, donde esas actividades pasan a ser el principal motor del crecimiento. "El primer gran rasgo que tiene esta transformación es que el desarrollo no va a ser homogéneo. La Argentina nunca lo fue, pero vivíamos bajo una suerte de creencia o imaginario de homogeneidad", analizó Moiguer.
En ese mapa, el conurbano bonaerense aparece como el gran "pato de la boda": su producto bruto geográfico cayó 2,5% desde el inicio del gobierno de Milei y el empleo retrocedió 3,6%. Pero los propios datos del trabajo muestran que el nuevo esquema también presenta tensiones en las regiones que figuran entre las ganadoras. El denominado "Eje Andino", con Salta como cabecera, acumuló un crecimiento del producto del 2,9%, aunque el empleo se redujo 9%, incluso más que en el Gran Buenos Aires. Al mismo tiempo, estos nuevos polos de desarrollo impulsan la expansión de conurbanos alrededor de las capitales provinciales, como ya ocurre en Neuquén, con las tensiones sociales y urbanas que ese proceso suele acarrear.
