Contactos reservados en el peronismo para confluir en 2027

Pese a la dispersión interna del espacio, se habilitaron canales de diálogo entre Kicillof y los armadores de las candidaturas paralelas en el PJ. Seducir al electorado blando sigue siendo el mayor desafío para derrotar a Milei.

27 de marzo, 2026 | 00.05

La campaña presidencial de Axel Kicillof terminará de lanzarse cuando finalice el Mundial. En estos meses de previa, el gobernador de la provincia de Buenos Aires se dedicará a construir el entramado que le permita desembarcar con paso firme en todo el país y a moldear el mensaje para superar su desafío más difícil, sin perder la identidad propia, trascender las fronteras del kirchnerismo y llegar al votante blando, clave para ganar una elección presidencial. 

Los movimientos que se multiplicaron en las últimas semanas al interior del peronismo muestran que la carrera ya empezó y que son varios los que quieren sentarse a la mesa del 2027. Atento a la necesidad de llegar al momento de la verdad con todos los sectores adentro, Kicillof mantuvo contactos con casi todos los actores internos que parecen desafiar su candidatura. 

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Habló personalmente con Sergio Massa, que dejó trascender que no peleará por la gobernación y dejó abierta la puerta a una nueva postulación presidencial, y con Juan José Álvarez, uno de los promotores de la candidatura de Sergio Uñac, que el miércoles pasado presentó una carta ante el PJ para proponer un esquema de internas abiertas para fines de este año. El propio Uñac, también respaldado por Víctor Santa María, habló con armadores de Kicillof. “Es una candidatura complementaria, no es contra nadie”, dicen en ese sector y plantean la propuesta de una interna ante la posibilidad de que Milei elimine las PASO.

Además, el lugarteniente del gobernador, el ministro de gobierno bonaerense, Carlos Bianco, recibió el 18 de marzo al ex PRO Emilio Monzó, armador del espacio que encabeza Miguel Pichetto, que ya abandonó la avenida del centro y manifestó su voluntad de construir un ala derecha del peronismo. Quedaron en seguir hablando, en coordinar acciones, en jugar limpio.  

También existen contactos con el armado de perfil federal que impulsan Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos, entre otros, con lanzamiento previsto para el mes que viene, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. 

Fuera de micrófono, los responsables de los armados paralelos al de Kicillof reconocen la voluntad de confluir sobre el final del camino en un mismo proyecto con el gobernador bonaerense, al que le conceden que es el candidato más instalado. En La Plata, advierten que la única con capacidad para plantar un competidor interno es Cristina Kirchner, que recibió a Pichetto y habló con Uñac, antes de que hicieran públicos sus deseos de participar de la carrera presidencial. Además esta semana, Eduardo De Pedro, de La Cámpora, retomó las recorridas por las provincias, con una visita a La Rioja. 

El único canal que permanece interrumpido es justamente el del diálogo entre Kicillof y Cristina. “Vamos a necesitar a todos, incluso a La Cámpora”, dice uno de los armadores del gobernador. Pero, a la vez, en La Plata creen que el distanciamiento con la ex presidenta puede ser uno de los puentes para llegar al electorado blando, reactivo al kirchnerismo. Por eso no se lamentan de las críticas que de vez en cuando les dedica Mayra Mendoza, la dirigente más cercana a Cristina.   

¿Cómo llegar a ese votante blando? Kicillof y su equipo se lo preguntan y ensayan respuestas tentativas. “Axel se tiene que convertir en la voz de la malaria que nos trajo Milei. Ya lo es en la provincia de Buenos Aires. Tiene que serlo en todo el país”, dice un ministro bonaerense. “La reputación de honestidad de Axel le permite llegar a otros sectores. También su reivindicación de los buenos modales”, dice otro integrante del gabinete provincial, e inscribe en ese registro el saludo del gobernador con Mauricio Macri. 

El mayor interrogante está en el electorado del centro del país, donde el peronismo nacional se está convirtiendo en una fuerza marginal. “Así como hizo en 2019 para ganar la provincia, Axel se va a meter en la sociedad rural de cada pueblo. Su contacto con la gente funciona”, aporta otro armador del proyecto Kicillof 2027. Para ir ensayando ese mensaje, Kicillof dio hace dos semanas una entrevista a La Voz del Interior y hace diez días participó vía zoom de un encuentro de dirigentes en Córdoba, al que asistió en su representación el ministro de Seguridad, Javier Alonso. Antes, había estado en Santa Fe, junto con el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez.

Kicillof dejará las recorridas por el país en clave electoral para la segunda mitad del año. Pero la semana que viene visitará Ushuaia para participar de la vigilia por Malvinas, por invitación del gobernador, Gustavo Melella. Los cinco mandatarios provinciales que, junto con él, forman parte del grupo opositor a Javier Milei, son una primera base en la que se apoyará Kicillof para construir la red de apoyos a su candidatura presidencial. “No queremos construir una orga propia en cada lugar. Vamos a trabajar con las referencias que ya existen”, dicen en La Plata. 

Todo se acelerará en el segundo semestre. Ya entonces quedará claro si habrá competencia interna en el peronismo o si los armados terminan confluyendo para la batalla final frente a Milei.