De manera muy trabajosa, la Legislatura bonaerense dio un nuevo paso para terminar de definir su organigrama de autoridades. Entre las comisiones clave que se resolvieron en el Senado está la de Reforma Política, que finalmente será presidida por Malena Galmarini. Se trata de un lugar estratégico para las decisiones que deberán tomarse antes del inicio del año electoral 2027: la reelección indefinida de los intendentes, la continuidad de las PASO, el desdoblamiento de las elecciones y la posible incorporación de la Boleta Única de Papel (BUP). En principio, desde el Frente Renovador remarcaron que no modificaron su postura respecto de rechazar la habilitación de más de dos mandatos consecutivos para los jefes comunales, una posibilidad que impulsan desde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicillof.
Cada avance en la Legislatura necesita de una negociación complicada que contemple el equilibrio de fuerzas. La vicegobernadora Verónica Magario había publicado un decreto con la composición de las comisiones que generó enojos, por lo que debió volver a negociar y firmó este miércoles un nuevo texto con modificaciones en tres áreas clave: Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Reforma Política, que quedaron repartidas entre los principales sectores del peronismo. Había especial expectativa alrededor de Reforma Política por los temas que deberán tratarse en los próximos meses. Esa misma comisión en la Cámara de Diputados quedó para la legisladora del MDF Ana Luz Balor, por lo que el Frente Renovador reclamó -y consiguió- que Galmarini se quedara con la presidencia en el Senado.
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En algún momento no muy lejano deberá definirse qué ocurrirá con los intendentes. Hay 82 jefes comunales que finalizan su segundo mandato, de los cuales 53 pertenecen al peronismo y mantienen expectativas de competir por otro período. Entre sus argumentos sostienen que el peronismo bonaerense ganó por 14 puntos las elecciones provinciales de septiembre pasado porque en esos comicios estuvo en juego el poder en los municipios, algo que no ocurrió luego en la derrota de las nacionales de octubre. “La gente conoce a los intendentes, nuestro nombre en la boleta suma puntos”, comentaba un jefe comunal. La mayoría de los intendentes peronistas pertenecen al MDF de Kicillof, por lo que el gobernador avala su continuidad.
Este miércoles, el gobernador y su gabinete se reunieron con un grupo de intendentes cercanos, entre ellos Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Pablo Descalzo (Ituzaingó) y Fernando Moreira (San Martín), para delinear sus próximos pasos políticos. En agenda aparecen dos actividades importantes: este jueves el lanzamiento del MDF Salud en La Plata y, el fin de semana, un acto del sector juvenil en San Martín. En un contexto de estrechez financiera para los municipios, el Banco Provincia firmó convenios de asistencia con los jefes comunales. “Vamos a continuar asistiendo a los municipios e impulsando el financiamiento productivo local”, anunció el gobernador.
La cercanía de Kicillof con los intendentes hace que la reelección indefinida forme parte central de los intereses del MDF, pero no de La Cámpora ni del Frente Renovador, al que pertenece Galmarini. En el massismo aseguran que su rechazo no responde a una cuestión de conveniencia política sino de principios. Recuerdan que el proyecto para eliminar las reelecciones indefinidas fue presentado por el entonces intendente de San Fernando, Luis Andreotti, y votado por su hijo Juan cuando era legislador bonaerense, ambos referentes del espacio. “Es una de nuestras banderas, no podemos cambiar”, explicaban cerca de Galmarini.
Así como la reelección indefinida de los intendentes aparece hoy como una posibilidad difícil, no ocurre lo mismo con un eventual desdoblamiento electoral, una discusión sobre la que todavía no hay definiciones. El adelantamiento de las elecciones bonaerenses en 2025 generó un agrio debate dentro del justicialismo, pero para el año que viene el escenario sigue abierto. En el peronismo esperaban que el Gobierno nacional avanzara con la eliminación de las PASO y un eventual adelantamiento del calendario, pero no reúne los votos necesarios para aprobar esos cambios. Por disposición legal, las primarias bonaerenses deben realizarse junto con las nacionales en agosto, salvo que se sancione una nueva ley electoral en la Provincia. “Con lo que cuesta acordar una sesión o una designación en la Legislatura, pensar en un consenso que habilite una reforma electoral parece fantasioso”, respondía un intendente alineado con Kicillof.
Sin embargo, en algún momento habrá que tomar decisiones. “Después del Mundial” es hoy el plazo más repetido dentro del oficialismo bonaerense. Kicillof deberá definir la estrategia que mejor se adapte a sus planes provinciales y nacionales y, luego, conseguir los apoyos necesarios para llevarla adelante. En principio, la opinión predominante era que la mayoría de los gobernadores optarían por desdoblar las elecciones para potenciar sus posibilidades de continuidad y despegarse lo más posible de la discusión nacional. En esa lógica, podrían realizarse elecciones provinciales desde marzo de 2027. Pero todavía nadie en el oficialismo bonaerense tiene claro qué calendario favorece más a Kicillof: el de gobernador o el del eventual candidato presidencial.
