Semen de llama y yema de huevo: el inesperado hallazgo de la UBA para transformar la producción en el Norte

Investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA trabajan en un protocolo de inseminación artificial para llamas que permitiría mejorar la calidad genética de los rodeos. 

21 de julio, 2026 | 13.54

En ganadería, la inseminación artificial ha demostrado ser una herramienta de gran utilidad para mejorar la calidad de los rodeos de una forma controlada y segura. La misma se basa, principalmente, en técnicas de conservación de espermatozoides para la posterior fecundación de hembras, y aunque ya es una realidad para distintos tipos de animales, para otros el proceso todavía no es tan eficiente. Tal es el caso de las llamas, una especie de camélido fundamental para la subsistencia de muchas comunidades del norte del país, a la que utilizan como fuente de alimentación y de subproductos como cuero y fibra. Sin embargo, la obtención de crías con genética mejorada no es sencilla, por lo que investigadores de la UBA trabajan en el desarrollo de una técnica que podría facilitar ese proceso.

La misma incluye el uso de semen seleccionado y una mezcla a base de yema de huevo fresca, a través de la cual, afirman, se podrían obtener espermatozoides con mayor motilidad, mejor integridad de sus membranas y mayor porcentaje de supervivencia. La doctora María Ignacia Carretero, directora del proyecto de investigación de la cátedra de Teriogenología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, que trabaja junto al Instituto de Investigación y Tecnología en Reproducción Animal (INITRA) , explicó que las técnicas probadas en otras especies, como los bovinos, no funcionaron bien en llamas. "Los espermatozoides no sobrevivieron mucho a esos protocolos de preservación, por lo que empezamos a estudiar la elaboración de un protocolo propio", señaló la especialista.

El rol de la yema de huevo en el nuevo protocolo

La Teriogenología es la rama de la ciencia veterinaria encargada del estudio de los procesos reproductivos de los animales domésticos. Si bien esta línea de investigación se remonta al año 1998, no fue sino hasta este último tiempo que logró cosechar mayores avances. El puntapié inicial del trabajo fue la indagación de técnicas de criopreservación, que suponen preservar muestras a temperaturas que rondan los -196 ºC. Esto, sin embargo, no le dio el resultado esperado a los investigadores, que viraron hacia procesos de refrigeración, una metodología menos invasiva y menos dañina para la célula, en la que se conserva a 5 o 15 ºC por entre 24 y 48 horas, dependiendo de la especie.

Es allí donde la yema de huevo entra en acción. Mezclada con el semen seleccionado, permite lograr una fórmula más estable y crio-protegida. La misma es provista por la Escuela Agropecuaria de la UBA, para asegurar que sea fresca. Aún así, el equipo –integrado también por las becarias Guadalupe Pereyra Ghidela y Andrea di Fonzo– ya está ensayando su reemplazo con yema de huevo ultra pasteurizada. "El beneficio principal de usar este tipo de yema es que el riesgo sanitario es mucho menor, lo cual facilitaría cuestiones relativas a una eventual comercialización. La idea es lograr un protocolo para que los productores puedan aplicarlo a nivel comercial", afirmó Carretero.

Beneficios productivos y características de las llamas

De acuerdo con la especialista, lograr este protocolo ayudaría a mejorar los rindes productivos en un plazo de tiempo relativamente corto, lo que incidiría no solo en la calidad de los animales sino en la de los subproductos obtenidos a partir de ellos. "Por ejemplo, un cuero de mejor calidad permitiría mejorar productos de talabartería, ampliando sus mercados. Además, las llamas cumplen un rol importante en tareas de transporte y carga en zonas donde las vías de comunicación son limitadas. A esto se suma el aprovechamiento de la materia fecal que es utilizada como abono y como combustible para la cocción de alimentos", ejemplificó la doctora.

Otros aspectos que destacó Carretero sobre estos animales son su gran adaptación a zonas de altura, gracias a sus glóbulos rojos más eficientes que les permiten suplir la falta de oxígeno; su mejor aprovechamiento de pasturas de baja calidad nutricional; y su baja erosión del recurso suelo, dada por la hendidura de su labio superior, que les permite cortar el pasto sin arrancarlo desde la raíz. Según se informó, una vez que el protocolo haya superado todas las pruebas, su implementación en las zonas requeridas podría realizarse a partir de instituciones y profesionales que trabajan en la región.