El Consejo de la Magistratura abrió formalmente el debate para reformar el reglamento de concursos de jueces, con 16 proyectos en análisis que van desde cambios puntuales hasta propuestas de rediseño integral del sistema. En ese contexto, la sorpresiva aparición de Horacio Rosatti en una reunión de comisiones marcó el tono político del proceso. El hombre de los dos sombreros (preside la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de la Magistratura) buscó dejar un mensaje claro respecto del debate que vendrá e insistió en que el camino para su aprobación debe ser el consenso y no a libro cerrado.
Rosatti movió tras varios días de especulación sobre cuál era su posición respecto de un proyecto que nació como por iniciativa de sus pares en el máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, y que él no firmó por justamente estar al frente de los dos organismos. Al tomar la palabra por solo tres minutos, agradeció la rapidez con la que se convocó la discusión y remarcó que existen “muchos puntos de contacto entre todas las propuestas”. Allí, avisó: “Vamos a trabajar con el consenso de todos”.
Insistió en que el camino debe ser el consenso y sostuvo que el trabajo del Consejo deberá nutrirse también de aportes de organizaciones de la sociedad civil. "Va a ser largo y no se va a votar así nomas", advirtió a El Destape una fuente al tanto de la intención de Rosatti con esta jugada.
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El presidente de la Corte buscó instalar la idea de que el debate no puede ser de imposición ni de mayorías circunstanciales, sino de construcción colectiva. Habló de “la dinámica propia de un órgano colegiado” y de la necesidad de alcanzar “la mejor decisión posible”. El mensaje apuntó a bajar tensiones en un escenario donde conviven proyectos con diferencias de fondo y donde ya asomaban posiciones enfrentadas.
Rosatti se involucró personalmente en el inicio del debate sobre el proyecto impulsado por la Corte, que propone una reorganización del sistema con eje en el mérito, la idoneidad y la reducción de la discrecionalidad. El gesto buscó garantizar que esa iniciativa sea considerada dentro de un esquema de acuerdos y no quede relegada en la discusión.
El Consejo ya venía trabajando sobre distintos proyectos que abordan problemas similares. En términos generales, hay coincidencias en avanzar hacia más transparencia, reglas de evaluación más objetivas y el uso de herramientas tecnológicas para ordenar los procesos. Varias iniciativas proponen crear bancos públicos de casos, digitalizar exámenes y mejorar los mecanismos de anonimato. Otras buscan establecer criterios más claros para la entrevista personal o redefinir su peso dentro del puntaje final.
También hay un bloque importante de propuestas orientadas a incorporar perspectiva de género y diversidad. Algunas plantean cupos o mínimos de participación femenina en ternas y convocatorias. Otras introducen capacitaciones obligatorias en género, ambiente o vulnerabilidad como requisito para concursar. En paralelo, aparecen proyectos que revisan el rol del jurado, ya sea ampliando su integración, reduciéndola o incorporando nuevos perfiles.
Sin embargo, la principal discusión gira en torno al modelo de concursos. Mientras algunos consejeros promueven ajustes sobre el esquema vigente, otros impulsan reformas estructurales que cambian la lógica del sistema. Entre estas últimas se destaca la iniciativa de los consejeros en representación de las universidades (María Fernanda Vázquez, Diego Molea y Carina Tolosa) que propone dividir el proceso en dos etapas, crear listas previas de postulantes y redefinir completamente la evaluación. En paralelo, hay propuestas más focalizadas como la de la consejera en representación de la abogacía Jimena de la Torre, que plantea incorporar como requisito obligatorio la capacitación en ética judicial antes de concursar.
En la reunión quedó claro que no hay apuro por resolver ya que varios consejeros remarcaron que el objetivo es analizar en profundidad cada propuesta y evitar decisiones cerradas. También surgieron defensas del sistema actual frente a críticas implícitas en el proyecto de la Corte, lo que anticipa un debate con tensiones. El consejero en representación de la Cámara de Diputado Álvaro González dijo sentir "fastidio" y aseguró que "la Corte haya hecho una propuesta no significa que lo que se haya hecho esté mal o este viciado".
Ante este panorama, la intervención de Rosatti funcionó como un intento de ordenar el debate y reforzar la idea de consenso como condición para avanzar. A mismo tiempo, marcó que la discusión sobre los concursos es prioritaria y que la Corte espera un tratamiento serio y articulado. La discusión seguirá en comisiones antes de llegar al plenario y el resultado es incierto.
