"¿Qué cuántos años tengo?": cómo hace Messi para eludir al tiempo y ser el mejor jugador del Mundial a los 39 años

A los 39 años, Messi deslumbra y se acaban las palabras para definirlo. Pero no es solo la magia de su talento. La receta de la longevidad requiere cuidados, sacrificios y un apetito competitivo interminable.

27 de junio, 2026 | 06.30

"¿Qué cuántos años tengo? ¡Qué importa eso! ¡Tengo la edad que quiero y siento!". La frase pertenece a un poema titulado como la pregunta inicial que durante años fue falsamente adjudicado al afamado premio Nobel de literatura portugués José Saramago. En verdad, la composición le corresponde a José Antonio Coppen Fernández, un poeta asturiano de reconocimiento regional. Pero bien podría estar firmado por un tal Lionel Andrés Messi al que no parecen acabársele los versos en sus pies, pero que ha dejado sin adjetivos a todo el mundo.

A sus recién estrenados 39 años, Messi deslumbra como hace 20 años y la historia ya le queda chica. Y otra vez aparece para marcar otro centro atrás. ¿Será "la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de sus deseos" —como dice el escritor— lo que lo impulsa a mantenerse en la cúspide de esta Copa del Mundo? Si para Ezequiel Fernández Moores, Lionel es el amo de los tiempos, también, es prisionero de su deseo. Insaciable.

Disciplina, cuidados y un toque de ciencia: la receta Messi para dominar a los 39 

Pero el fútbol no es solo poesía. Si el talento es el lienzo, el cuerpo es la estructura que lo sostiene y la longevidad una peregrinación que necesita de la constancia. Entonces ¿cómo hace Messi para seguir siendo el mejor de todos? "Hay varios factores. El primero es el genético, como viene el cuerpo de fábrica, la estructura, la fisionomía; eso puede predisponerte para bien o para mal, según cómo  venga el cuerpo. Después, obviamente, el avance de la tecnología para las técnicas de de recuperación para los partidos, entrenamientos o lesiones", señala el exfutbolista y kinesiólogo Gastón Bojanich a El Destape

Y resalta: "Pero para mí lo más importante son los cuidados propios que tiene el jugador. Sobre todo cuando no está ni entrenando ni jugando, o sea en su casa, lo que come, lo que toma y el descanso". Al espíritu competitivo hay que acompañarlo con disciplina. "No es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte", escribió Coppen Fernández.

Para el hombre que vistió las camisetas de Temperley y Argentinos Juniors, la vigencia es producto de un conjunto de muchas variables, pero "la base de todo es la alimentación y el descanso". Todo en función de proteger el cuerpo y evitar el desgaste de las lesiones, que es "inversamente proporcional" a la duración de la carrera. "Cuanto menos lesiones tuviste, menos chances tenés de volver a lesionarte y, por ende, estirar más la carrera. Ronaldo (NdR: el original) también siempre jugó en la elite, pero era lo opuesto: tuvo muchas lesiones, no se cuidaba y así le fue. Más allá de que era recontra talentoso, no pudo tener una carrera tan larga", analiza Bojanich.

 "A los 38 yo ya me había retirado cuatro años antes y pesaba 120 kilos”, dijo "O fenómeno" por estos días.

Messi, gestor de un talento que encandila

No es nuevo lo de los deportistas longevos que se alzan entre los mejores, Djokovic o Ginóbili son ejemplos cercanos. El avance científico y la capacidad de medir datos con precisión cada vez más ajustada permiten tomar mejores decisiones para conservarse y así lo hacen saber los protagonistas. Y tal vez, el fulgor de Messi nos encandile un poco más de la cuenta. "Es un recorte muy puntual sobre dos partidos. No es lo mismo una persona que se cuida para jugar dos partidos y viene jugando en un torneo de menor intensidad que alguien que terminó de jugar la final de la Champions hace 30 días y tiene que seguir jugando. Recortar parcialmente es un sesgo que condiciona el análisis", sentencia Juan Manuel Herbella, exjugador y director del Centro de Estudios del Deporte y la Actividad Física de la UBA.

El exdefensor ha seguido el fenómeno durante más de una década, a la par de esas carreras largas. En una columna referida a Leo en Perfil, el médico asegura que la "Pulga" "resiste a base de inteligencia y que se ha reinventado constantemente". Tal vez parte de esa resistencia haya sido el saber administrarse para cegar a todos en la cita máxima.

"Los jugadores talentosos... bueno, como él no hay....", se corrige el preparador físico Elvio Paolorosso en charla con este medio. Y continúa: "Algunos que se asemejan a él: Xavi, Iniesta, manejan bien y dosifican las cargas y saben en qué momento dan el máximo, en qué momento regulan". Gestor de su talento inabarcable, Messi camina más (y ya sabemos por qué lo hace), corre menos, pero está ahí pelear un rebote pasados los 90 minutos y hacer un gol que no cambia ningún destino, pero que te atraviesa como si fuera el más importante. "Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo".

Paolorosso entrenó a Leo en la Selección Argentina y en el Barcelona, cuando acompaño a Gerardo "Tata" Martino. De aquel Messi de una década atrás recuerda que "nunca abusó de su condición del mejor del mundo para sacar ventaja". Hacía todo lo que se le pedía y "daba todo lo que podía dar en cada entrenamiento". "No podía pensar que diez años después iba a estar como ahora. Me lo podía imaginar por la conducta que él llevaba, la vida ordenada, ser un chico disciplinado, que convive con el sacrificio que esta profesión les demanda, pero este presente es mucho más", se maravilla.

Bojanich también subraya la relevancia de saber regularse, no obstante, "Messi es medio contrafáctico, porque que él juega siempre todos los partidos y no quiere salir nunca y, así todo, siempre llega bien". "También está el factor psicológico, la mentalidad de no querer salir, jugar siempre, eso también influye mucho. Necesitás cuidarte, necesitás un buen físico y necesitás también la mentalidad que tire para adelante. Y Messi tiene todo", asevera.

Mentalidad Messi: cabeza "liberada" y "ganas de trascender"

Si aquel gesto que rezaba "ya está" en Qatar 2022 parecía un corolario justo para el hombre que más se lo merecía, hubiera sido aceptado sin peros que Lionel se relajara. Sin embargo, él sigue preso de su ilusión, parecida a la del niño que espera el recreo para jugar con una pelota. Y jugar, es una cosa seria.

"El talento es una construcción, hay cosas que vienen dadas, por supuesto, pero lo demás es construcción. En cuanto a la mentalidad, si analizás la historia de Messi, todo lo que tuvo que atravesar para jugar al fútbol, aparece una gran mentalidad de crecimiento, de no rendirse ante la adversidad", evalúa el psicólogo deportivo Damián Camaño. "¿Qué cuántos años tengo?  No necesito marcarlos con un número, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…¡Valen mucho más que eso!", reinterpretan los versos.

Según el especialista, la motivación está vista como una variable que oscila por muchos factores externos, "pero que también tiene una parte intrínseca que pasa por el deseo de superación, por la ganas de trascender". Ahí están las claves para entender por qué mantiene ese compromiso cuando los factores externos como la fama, el dinero, la consagración "acá no juegan porque ya los obtuvo". Lo que hay es "algo muy fuerte en las ganas de dejar una huella", enfatiza.

Y considera: "Es clave lo que a él le genera competir con la camiseta de la Selección, que para algunos es un peso e incluso lo fue para él en algún momento. Ahora, después de ser campeón del Mundo, ganar las copas América, encontró algo que lo hace muy fuerte, que es liberarse, sentirse disfrutando a pleno de la competencia".

En la cabeza también participa el factor grupal. Entre las bondades de Lionel Scaloni suele asomarse su arquitectura de grupo que construyó en estos años. El compromiso colectivo está por encima de todo y, en un punto, "se puede ver este momento como una devolución de lo que el equipo hizo por él en la búsqueda del Mundial".

Administrativo de una multinacional, Coppen Fernández escribió casi hasta su muerte y fue una figura reconocida de su comunidad. Lejos de los flashes constantes que apuntan a Messi, el poeta supo escribir lo que Leo interpreta con los pies:"¿Qué cuántos años tengo? ¡Eso!… ¿A quién le importa? Tengo los años necesarios para perder ya el miedo ¡y hacer lo que quiero y siento! Qué importa cuántos años tengo o cuántos espero, si con los años que tengo, ¡aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!".