El miércoles, el gobierno de Estados Unidos anunció que uno de sus submarinos desplegados en el Mar Arábigo con bombos y platillos que había atacado y hundido una fragata iraní cerca de las costas de Sri Lanka. Lo enmarcó como un combate más dentro de la guerra que lanzó junto a su aliado israelí contra la República Islámica.Sin embargo, este jueves se conoció que este barco estaba allí porque había participado, antes del inicio de los bombardeos del sábado pasado, de un ejercicio militar multinacional, organizado por India. Washington también había sido invitado. Al final decidió no ir, pero esto significa que sabía por qué la fragata iraní estaba en esa zona y que no representaba una amenaza.
Pero no sólo Estados Unidos hundió una fragata que venía de participar de un ejercicio multilateral organizado por India, sino que Estados Unidos lo atacó cuando navega en aguas internacionales, algo prohibido en una guerra. Las ilegalidades se acumulan. Porque, además, el presidente Donald Trump nunca declaró formalmente una guerra contra Irán -decisión que lo hubiera obligado a una votación en el Congreso que quiso esquivar- por lo que no es legal que ataque cualquier objetivo solo por pertenecer a Irán.
Por eso, en las últimas horas se multiplican las denuncias contra Estados Unidos por haber cometido un presunto crimen de guerra. En la fragata, había 180 personas a bordo y se estima que entre 80 y 90 de ellos fallecieron en el momento. Autoridades médicas en la ciudad portuaria de Galle en Sri Lanka informaron que recibieron 87 cadáveres y 32 personas fueron rescatadas. Eso significa que más de 60 iraníes siguen desaparecidos.
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"Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que creía que estaba seguro en aguas internacionales. En cambio, fue hundido por un torpedo. Muerte silenciosa", se había congratulado el secretario de Guerra (ex Defensa) de Estados Unidos, Pete Hegseth, en un mensaje desde el Pentágono, cuando aún no se sabía que estaba haciendo la fragata allí.
Las denuncias y críticas no sólo están dirigidas a Washington por estas horas. También se puso el foco sobre el primer ministro de India, Narendra Modi. Pese a que fue el Estado que dirige el que invitó a la fragata iraní a participar de un ejercicio militar legal, el dirigente no cuestionó el ataque de Estados Unidos. De hecho, líderes opositores en India le recordaron que había estado en una visita oficial en Israel junto a Benjamin Netanyahu apenas horas antes de que comenzaran a bombardear a Irán. Durante este viaje, Modi había apoyado a su par israelí, hoy acusado de genocidio contra los palestinos de Gaza.
