Mientras las tensiones entre Israel, Estados Unidos e Irán escalan, la organización War Child alertó que los principales afectados son los niños en la Franja de Gaza, Líbano y el otro territorio palestino ocupado, Cisjordania. Desde el terreno, sus equipos denuncian desplazamientos forzados, cierre de escuelas y un impacto psicológico que puede marcar a toda una generación.
La organización War Child lanzó un llamado urgente a la desescalada del conflicto en Medio Oriente y pidió a todas las partes que respeten el derecho internacional humanitario. Según sus equipos en la región, la actual escalada militar amenaza con profundizar crisis humanitarias ya críticas, desde Líbano hasta Gaza y Cisjordania.
Kieran King, responsable de Asuntos Humanitarios de War Child en Reino Unido, junto con Flutra Gorana, directora regional para Medio Oriente con base en Líbano, y Angela Huddleston, gerenta humanitaria regional radicada en Jordania, advirtieron que los niños están pagando el costo de decisiones políticas y militares que los dejan sin protección. “Crisis tras crisis está afectando la vida de los niños en toda la región, arrebatándoles su seguridad, su aprendizaje y su sentido de futuro”, sostuvo Gorana.
Gaza: sin hogares seguros ni escuelas abiertas
En Gaza, la situación continúa siendo crítica. Según War Child, los niños siguen sin contar con viviendas seguras, acceso regular a la educación ni apoyo adecuado en salud mental. A esto se suman nuevos cierres de fronteras que interrumpen el ingreso de ayuda esencial. Un trabajador de la organización en el territorio palestino ocupado describió el clima cotidiano de miedo. "Muchas carpas se están quedando sin productos básicos. No hay combustible y las escuelas no están funcionando. Cada pocas horas escuchamos alertas y luego grandes explosiones que sacuden toda la casa. No tenemos una habitación segura a la que correr. Intentamos manejar nuestro miedo frente a nuestros hijos y ayudarlos a calmarse. El tiempo pasa muy lentamente acá", señaló.
El testimonio refleja no solo la precariedad material, sino el desgaste emocional constante al que están expuestos los niños, incluso cuando no son víctimas directas de ataques. En Líbano, la reactivación de la violencia provocó desplazamientos repentinos que afectan de forma directa el acceso a la educación y aumentan los riesgos de separación familiar, explotación y trauma.
Desde el terreno, otro integrante de War Child señaló: “Los acontecimientos de la noche han incrementado significativamente los riesgos para los civiles, particularmente para los niños. El desplazamiento rápido, la infraestructura dañada y los servicios interrumpidos generan preocupaciones inmediatas de protección, incluida la separación familiar, condiciones inseguras de refugio y acceso limitado a apoyo esencial”.
