Cura argentino en Gaza: "Sin ONG y sin agua potable, todo será más difícil"

"La mayoría de la gente lo ha perdido todo: su casa, su trabajo, su salario", remarcó el párroco. Israel cerró los pasos fronterizos por donde ingresa la ayuda humanitaria para "reforzar la seguridad" por los ataques contra Irán.

02 de marzo, 2026 | 18.07

Israel decidió cerrar por completo todos los pasos fronterizos que conectan con la Franja de Gaza, según confirmó el COGAT, el organismo del Ministerio de Defensa israelí encargado de coordinar actividades en los territorios. Esta medida, motivada por "ajustes de seguridad", no tiene fecha prevista para su levantamiento y se enmarca en las crecientes tensiones de la región vinculadas a los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra Irán. El párroco argentino Gabriel Romanelli, que reside en el enclave, advirtió que el panorama es "trágico y terrible"

Este cierre afecta directamente a la población civil de Gaza, que ya atraviesa una situación límite. Los pasos fronterizos son la única vía de ingreso para ayuda humanitaria, productos esenciales y la salida de pacientes que requieren atención médica fuera de la Franja. Su bloqueo completo amenaza con empeorar una realidad ya crítica, sobre todo en la ciudad de Gaza, donde se concentra gran parte de la población desplazada.

A pesar de que la ayuda humanitaria llega, advirtió que "no es suficiente", ya que la asistencia no logra cubrir las necesidades de todos, incluso cuando los bombardeos más intensos cesaron. "La mayoría de la gente lo ha perdido todo: su casa, su trabajo, su salario", remarcó el cura de la comunidad latina en diálogo con Vatican News

El último viernes, la Suprema Corte de Israel suspendió temporalmente la prohibición impuesta a 37 organizaciones humanitarias, entre ellas Médicos Sin Fronteras y Oxfam, para operar en Gaza. Sin embargo, estas entidades aún enfrentan fuertes limitaciones y no pueden cruzar los pasos fronterizos. Ahora, con la decisión del COGAT de cerrar completamente los accesos, la situación se vuelve aún más dramática.

En los mercados locales, algunos productos como frutas, carne y queso han reaparecido tras meses de escasez, pero sus precios son inaccesibles para la mayoría. Según el sacerdote, el problema principal no es solo la falta de productos, sino que la mayoría de la gente perdió todo: su hogar, su trabajo y sus ingresos. La crisis en los servicios básicos continúa siendo profunda, y el estancamiento de las organizaciones no gubernamentales no contribuye a mejorar la realidad.

Sin agua potable, energía eléctrica y alimentos insuficientes 

Desde el inicio del conflicto no hay suministro eléctrico regular en la Franja. Solo se usan generadores, que resultan muy costosos. Además, casi no hay paneles solares, y hasta ahora parece que no se permite su ingreso para cubrir las necesidades energéticas de la comunidad. La situación del agua no es mejor: el agua potable es un recurso escaso y, aunque algunas empresas la distribuyen, no alcanza. En muchos barrios, la gente debe esperar horas para conseguir pocos litros de agua. Los bombardeos destruyeron gran parte de la infraestructura municipal que proveía este recurso.

La prohibición de entrada de ONG a partir del 1 de marzo amenaza con un impacto aún mayor en toda la sociedad, incluyendo a la comunidad cristiana. El padre Romanelli mencionó que una organización llamada "cocina internacional", que distribuye alimentos a miles de personas, dejará de suministrar carne y otros alimentos. También una empresa que distribuye agua potable anunció que suspenderá sus actividades, lo que agravará el acceso a recursos vitales.

Sobre el ánimo de la población, Romanelli explicó que existe una esperanza "llena de fe en Dios", aunque frágil en lo humano. "La gente vive una gran depresión y trata de empezar de nuevo", comentó. La escuela de la parroquia continúa funcionando, aunque con menos alumnos. En los mercados proliferan pequeñas iniciativas comerciales para sobrevivir, pero el sacerdote advirtió que "no se puede seguir así. No es humano y no puede ayudar a la justicia y la paz".

Por eso, el padre Romanelli insistió en la urgencia de encontrar soluciones inmediatas: "La comunidad internacional, como siempre, está llamada a permitir realmente la entrada de una ayuda humanitaria consistente. Será necesaria no solo para la reconstrucción física, sino también para la moral y la existencia de las personas aquí. Y esto contribuirá a la paz".