El uso de fármacos GLP-1 para tratar la diabetes o la obesidad en el primer trimestre del embarazo, antes de que la mujer se dé cuenta de que está embarazada, no es motivo de alarma, sugiere un nuevo análisis a gran escala de los datos.
Estos medicamentos, entre los que se incluyen el semaglutido de Novo Nordisk, comercializado como Ozempic y Wegovy, y el tirzepatido de Eli Lilly, comercializado como Zepbound y Mounjaro, no se recomiendan durante el embarazo porque se desconoce su seguridad para el feto y los estudios en animales han sugerido posibles riesgos.
Investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard analizaron 3.572 embarazos en mujeres que tomaban fármacos GLP-1 antes de la concepción, incluidas 1.467 mujeres con diabetes tipo 2.
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Examinaron los resultados que se produjeron al continuar el uso de GLP-1 durante el primer trimestre, comparándolos con los casos en los que no se continuó con la medicación.
Tras tener en cuenta los factores de riesgo individuales, el riesgo de muerte fetal fue del 29,7% con la continuación de la medicación frente al 27,1% sin ella, una diferencia que no se consideró estadísticamente significativa.
La continuación del tratamiento tampoco pareció aumentar sustancialmente los riesgos de bajo o alto peso al nacer o de malformaciones congénitas graves, aunque las estimaciones de estos resultados fueron imprecisas.
A medida que el uso de GLP-1 entre las mujeres en edad reproductiva se vuelve más frecuente, "esto proporciona cierta tranquilidad con respecto a la exposición involuntaria a los GLP-1 en las primeras etapas del embarazo", afirmó el director del estudio, el Dr. Jeremy Brown.
Los fármacos GLP-1 pueden mejorar la fertilidad en algunas mujeres obesas mediante la reducción de peso y una mayor sensibilidad a la insulina. Además, se ha descubierto que la tirzepatida, en particular, compromete la absorción de los anticonceptivos orales, lo que puede contribuir a embarazos accidentales.
Las guías médicas aconsejan suspender los fármacos de GLP-1 al menos uno o dos meses antes del embarazo. "Nuestro estudio por sí solo no puede cambiar esas recomendaciones", afirmó la Dra. Sonia Hernández-Díaz, autora principal del reporte publicado en Annals of Internal Medicine.
No es posible garantizar que los medicamentos sean seguros, pero las mujeres que los utilizaron antes de descubrir que estaban embarazadas no deben alarmarse, señaló.
Con información de Reuters
