La relatora especial de la ONU para la situación de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, pidió investigar a tres ministros del gobierno de Israel por su presunta responsabilidad en un sistema de torturas contra palestinos. El planteo surge de un informe presentado este lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que documenta abusos sistemáticos desde octubre de 2023.
El informe elaborado por Albanese no solo describe un entramado de abusos contra la población palestina, sino que también identifica responsabilidades políticas. En ese marco, pidió avanzar en investigaciones contra miembros del gabinete israelí por su rol en la implementación o promoción de estas prácticas.
Entre los señalados aparece el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien supervisa el sistema penitenciario. Según el documento, impulsó medidas que agravaron deliberadamente las condiciones de detención. También se mencionan al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y al primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el marco de políticas más amplias vinculadas a la ofensiva en los territorios ocupados.
El informe sostiene que la tortura contra palestinos se convirtió en una práctica estructural y generalizada, tanto en centros de detención como fuera de ellos. Según Albanese, no se trata de hechos aislados, sino de un sistema que busca ejercer control y castigo colectivo.
El documento describe un "entorno torturante" que combina violencia física, psicológica y condiciones de vida extremas. Esto incluye desde detenciones masivas hasta desplazamientos forzados, destrucción de infraestructura y restricciones al acceso a alimentos y atención médica. Para la relatora, estas prácticas responden a una lógica de dominación que apunta a quebrar a la población palestina como grupo.
Detenciones masivas y denuncias de desapariciones
Uno de los puntos más alarmantes del informe es el aumento de detenciones desde octubre de 2023. Más de 18.500 palestinos fueron arrestados, incluidos al menos 1.500 menores.
Actualmente, miles continúan detenidos en diferentes regímenes, incluyendo prisión sin juicio. Además, se reportaron más de 4.000 casos de desapariciones forzadas. El acceso a información es limitado: familias y abogados enfrentan obstáculos para conocer el paradero de los detenidos, y organismos internacionales no pueden inspeccionar las instalaciones.
Condiciones extremas y prácticas denunciadas
El informe detalla múltiples métodos de tortura y malos tratos documentados en centros de detención israelíes:
- Golpizas, descargas eléctricas y posiciones de estrés
- Privación de alimentos, agua y sueño
- Humillaciones públicas y desnudez forzada
- Violencia sexual, incluso contra menores
- Aislamiento prolongado y amenazas a familiares
Además, se denuncian condiciones inhumanas como hacinamiento, falta de higiene y exposición a temperaturas extremas. En algunos casos, los detenidos permanecen esposados durante días, incluso durante tratamientos médicos.
