Después de atacar a Irán junto con Estados Unidos, Israel ordenó cerrar por tiempo indefinido todos los cruces hacia la Franja de Gaza. El nuevo asedio al territorio gazatí provocó un aumentazo en los precios de los alimentos y amenaza con someter a una nueva crisis de hambre a más de 2 millones de palestinos, que desde 2023 deben importar casi todos los alimentos que consumen. Las organizaciones humanitarias que trabajan en el territorio, que además están bajo amenaza permanente por los israelíes, denuncian que cuentan con recursos suficientes "para unos pocos días más".
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Con el comienzo de la guerra entre Hamás e Israel en octubre de 2023, la supervivencia se convirtió en materia obligatoria para los palestinos residentes en la Franja. Con más de 120.000 muertos y 171.000 heridos, aparte de los millones de desplazados y exiliados del territorio, la vida en Gaza se sostiene gracias al trabajo de las organizaciones humanitarias que intentan por todos los medios facilitarle la vida a los palestinos que todavía se del territorio. Pero dan una lucha doble al combatir las restricciones que Israel les impone para impedirles su trabajo y presionarlos a irse y abandonar Gaza. En esa línea, el cierre total de los cruces fronterizos -que algunos fueron abiertos en las últimas semanas- enciende nuevamente las alarmas tanto para los palestinos como para los trabajadores humanitarios.
Un especialista en seguridad alimentaria explicó que dentro de la Franja tienen los días contados de alimentos disponibles. "Sólo cuentan con suministro de alimento fresco para una semana", explicó, en tanto que para las panaderías comunitarias que funcionan en el territorio señaló que "sólo tienen harina suficiente para unos diez días de pan, mientras que hay suministros de paquetes de ayuda para unas dos semanas".
"Si las fronteras permanecen cerradas, la fundación World Central Kitchen (WCK) se quedará sin alimentos esta semana", dijo el propio fundador y director de la organización, José Andrés, en una publicación en sus redes sociales. "Cocinamos un millón de comidas calientes al día. Necesitamos entregas de comida a diario", agregó Andrés.
El aumento de precios despierta los peores recuerdos de la guerra
El verano pasado, Israel impuso un asedio total a la Franja que fijó restricciones extremas al ingreso de alimentos a la Franja. Con la difusión de la noticia de los ataques a Irán, los palestinos huyeron a comprar comida, lo que provocó el aumento rápido de precios. El ejemplo más usado por los palestinos consultados sobre esto, fue el notable aumento de la bolsa de harina de 25 kilogramos, que se triplicó: pasó de costar unos 30 shekels la semana pasada a estar entre 80 y 100 shekels. Otros productos básicos, como el azúcar, los pañales y el aceite de cocina, se duplicaron en los últimos días.
"El regreso de la hambruna a Gaza es lo que más tememos, incluso más que los bombardeos", declaró Sobhi Al-Zaaneen, padre de siete hijos, originario del norte de Gaza. "Ahora voy al mercado a comprar lo que necesitamos antes de que los precios sigan subiendo", declaró a periodistas locales esta misma semana.
Pero la otra cara de la realidad es la que viven los despojados de todos sus bienes materiales. Hay una amplia mayoría en Gaza que no tienen fondos siquiera para abastecerse, después de haber perdido sus hogares y empleos en la guerra, y de haber gastado todos sus ahorros para sobrevivir.
"No tengo suficiente dinero para comprar y almacenar alimentos antes de que suban los precios, como les ha pasado a otros", declaró Um Mohammed Hijazi, de 49 años y madre de cinco hijos. Contó que su casa quedó destruida durante la guerra y tuvieron que desplazarse cinco veces.
"Gracias a Dios, tengo una pequeña reserva de alimentos gracias a la ayuda que recibimos de las organizaciones de socorro, que podría ser suficiente para unos días si los cruces permanecen cerrados", concluyó Hijazi.
