"Estamos al borde de una guerra que arrasaría Oriente Medio": la dura advertencia de la ONU

Ante la escalada del conflicto en Medio Oriente, la ONU advirtió por el impacto global en energía y alimentos.

02 de abril, 2026 | 18.25

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, advirtió que el conflicto en Medio Oriente atraviesa una fase crítica y podría derivar en una escalada mayor. En un contexto de bombardeos cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán, alertó sobre el creciente impacto humanitario y económico a nivel global.

A más de un mes del inicio de las hostilidades, la situación en Medio Oriente muestra un deterioro acelerado. Desde Nueva York, frente al Consejo de Seguridad, Guterres describió un escenario cada vez más grave, marcado por ataques continuos, aumento de víctimas civiles y riesgos crecientes para la estabilidad internacional. "Estamos al borde de una guerra de mayor envergadura que arrasaría Medio Oriente y tendría repercusiones dramáticas en todo el mundo", expresó. 

Según explicó, la intensidad de los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, junto con las respuestas de Teherán contra países vecinos del Golfo, están ampliando el alcance del conflicto. A esto se suma la amenaza sobre embarcaciones en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. "El sufrimiento humano crece cada día, al igual que la devastación y los ataques indiscriminados”, sostuvo el jefe de la ONU.

El funcionario mencionó las interrupciones en la libertad de navegación y el impacto directo sobre el comercio internacional de energía. El estrecho de Ormuz, clave para el transporte de petróleo y gas, se encuentra bajo amenaza constante. "Cuando se bloquea el estrecho de Ormuz, los países más pobres y vulnerables son los que más sufren”, alertó. 

La ONU busca reactivar la vía diplomática

Frente a este escenario, el secretario general anunció el envío de su enviado personal, Jean Arnault, a la región con el objetivo de reforzar las gestiones diplomáticas en curso. La iniciativa busca frenar la escalada y abrir canales de diálogo entre las partes involucradas. “La espiral de muerte y destrucción debe detenerse”, insistió Guterres, al tiempo que reclamó respaldo internacional para las negociaciones.

El jefe de la ONU subrayó que cualquier salida al conflicto debe basarse en el derecho internacional y en los principios de la Carta de las Naciones Unidas. En ese sentido, pidió respetar la soberanía de los Estados y proteger tanto a la población civil como a las instalaciones sensibles, incluidas las nucleares.

En el cierre de su intervención, Guterres dejó un mensaje enfocado en la responsabilidad política de los líderes mundiales. "Los conflictos no terminan solos. Terminan cuando los líderes eligen el diálogo por sobre la destrucción", afirmó.