Una familia porteña tipo necesitó casi $1,5 millones para no ser pobre y más de $800.000 para comer

En marzo, las líneas de pobreza e indigencia registraron nuevos incrementos mensuales y fuertes subas interanuales, con incrementos en torno al 3% que arrojó el índice inflacionario general. 

10 de abril, 2026 | 16.13

La evolución de las líneas de pobreza e indigencia en la Ciudad de Buenos Aires volvió a registrar incrementos en marzo, cercanos a la inflación que se conoció este viernes del 3% mensual, en un contexto donde los ingresos corren por detrás del costo de vida. De acuerdo con los últimos datos del Instituto de Estadística y Censos porteño, la canasta básica alimentaria —que define la línea de indigencia para un hogar tipo de cuatro integrantes— alcanzó los 814.709 pesos el mes pasado, lo que implica una suba mensual del 2,9% respecto de febrero (791.579) y un aumento interanual del 31% frente a marzo de 2025 (621.772 pesos).

En paralelo, la canasta básica total —que establece la línea de pobreza— se ubicó en 1.489.829 pesos en marzo, con un incremento del 3,4% mensual (desde 1.440.147 pesos en febrero) y una suba del 29,8% en la comparación interanual (desde 1.147.602 pesos en marzo del año pasado).  El comportamiento de estas canastas se da en un contexto inflacionario que, si bien muestra cierta moderación, sigue impactando sobre rubros clave.

"Durante marzo, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires registró un incremento de 3%, acumulando en los primeros tres meses del año una suba de 8,9%. La trayectoria interanual se ubicó en 32,1%”, señala el informe oficial. La dinámica mensual estuvo explicada en gran medida por aumentos en vivienda, transporte, alimentos, educación y salud, que en conjunto representaron casi el 80% de la suba del índice.

Los componentes de la inflación 

En particular, los alimentos —componente central de la línea de indigencia— registraron un incremento del 2,6% en marzo. “Al interior de la división, el principal impulso provino de Carnes y derivados (6,3%)”, detalla el organismo, lo que da cuenta de la presión que enfrentan los hogares para sostener el consumo básico.

A pesar de este escenario de encarecimiento, las estadísticas de incidencia de pobreza correspondientes al cuarto trimestre de 2025 muestran una mejora en términos interanuales. “En el cuarto trimestre de 2025, la pobreza por ingresos se ubica en 15,7% de los hogares y 21,1% de las personas”, indica el informe, lo que representa una caída de 3,6 puntos porcentuales en hogares y 3,1 puntos en personas respecto del año previo. Se trata del quinto período consecutivo con descensos en la medición.

“Dentro del conjunto de hogares y personas en situación de pobreza, el peso de los que están en condición extrema (indigencia) se amplía en la comparación interanual”, advierte el relevamiento. En concreto, la indigencia alcanza al 4,5% de los hogares y al 6,8% de las personas, y representa el 28,4% de los hogares pobres y el 32,2% de las personas en esa condición. Es decir, aunque menos hogares caen bajo la línea de pobreza, una proporción mayor de ellos se encuentra en situaciones más críticas.

"Los hogares ubicados en la Zona Sur (25,3%) y los que tienen niños y niñas de menos de 14 años (28,6%) presentan mayores niveles de pobreza”, señala. En ese sentido, la situación de la infancia sigue siendo el punto de mayor delicadeza. “El 34,5% de los niños, niñas y adolescentes residen en hogares en condición de pobreza”, agrega el informe del ente estadístico porteño.

El análisis de ingresos muestra además la magnitud de la brecha. “En promedio, se requeriría transferir 392.662 pesos a cada hogar en situación de pobreza para que salga de esa condición”, precisa el organismo, lo que equivale al 34,4% de la canasta básica total. Este dato expone la distancia entre los ingresos efectivos y el costo de vida, en un escenario donde la recomposición salarial no logra acompañar el ritmo de los precios.