La industria del cemento en Argentina, pilar fundamental de la construcción y el desarrollo de infraestructura, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Loma Negra, la empresa líder del sector, tomó la drástica decisión de paralizar su horno principal en la localidad de Olavarría. Según proyecciones del ámbito gremial, esta medida podría extenderse hasta el año 2027, lo que refleja un deterioro productivo que excede largamente cualquier “parada técnica” habitual en este tipo de actividad.
Aunque desde la empresa intentan llevar calma bajo el argumento de que la decisión responde a una medida programada, el motivo detrás de este cese de actividades es unánime entre actores gremiales: el freno de la obra pública nacional, que provoca una avalancha de stock acumulado con el consecuente freno en la producción y el impacto que esto podría tener en los puestos de trabajo. La cementera, que hasta 2005 estuvo en manos de la reconocida empresaria Amalita Fortabat, cuenta con algo más de 2800 empleos que estarían en riesgo frente a la contracción en la demanda.
En declaraciones recogidas por el portal Infogremiales, Alejandro Santillán, secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) seccional Olavarría, fue la voz más crítica ante el escenario en el que se encuentra la industria cementera. “Si bien todos los años los hornos se paran por una cuestión de mantenimiento, lo que está sucediendo ahora es consecuencia directa del freno de la obra pública”. En este sentido, Santillán subrayó la gravedad del sobrestock que enfrentan las cementeras y señaló que, en el caso de Loma Negra, existen "más de 750.000 toneladas afuera de los silos", lo que demuestra una saturación del mercado ante la falta de proyectos de gran escala.
La preocupación central del sindicato radica en la inminente pérdida de puestos de trabajo, un fenómeno que ya se cobró numerosas vacantes en la actividad y que ahora amenaza con replicarse en el cemento. Santillán fue tajante al describir las consecuencias para los trabajadores: “Es un eslabón más de la situación que estamos atravesando y significa que se va a necesitar mucha menos mano de obra”. Además, advirtió que la parálisis afecta a toda la cadena productiva, desde los operarios de destape y trituración hasta los transportistas de piedra.
El dirigente sindical cuestionó la falta de reacción en ciertos sectores frente a lo que considera una catástrofe laboral. “Es sorprendente que estén viendo con buenos ojos esta situación o que no estén alarmados. En la piedra ya se sabe la cantidad de puestos de trabajo que se perdieron y entiendo que esto va a venir en misma sintonía con los trabajadores del cemento”, vaticinó Santillán.
Efecto dominó: Cementos Avellaneda también en caída libre
La crisis no se limita a una sola firma, Cementos Avellaneda, la otra gigante del sector con base en Olavarría, muestra signos de un agotamiento similar. El titular de AOMA detalló una reducción operativa sin precedentes: mientras que anteriormente la planta operaba con tres líneas de cemento para embolsar trabajando las 24 horas durante seis días a la semana, hoy la realidad es radicalmente opuesta. “Con lo que hoy trabajan un turno por día en una sola línea alcanzan a cubrir la demanda”, explicó Santillán, evidenciando el desplome del consumo interno.
Los casos de Loma Negra y Cementos Avellaneda no responden a casos puntuales, sino al síntoma de un deterioro que afecta a todo el sector. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), los despachos de cemento cayeron 13,2% interanual y 11,7% respecto de marzo, con un total de 733.505 toneladas comercializadas, la peor baja de los últimos 17 meses. En el acumulado del primer cuatrimestre, el sector registra una retracción de 3,7% frente al mismo período de 2025 y se mantiene 24% por debajo de los niveles de 2023.
