El futuro de Exequiel "El Changuito" Zeballos en Boca entró en zona de definición. El contrato del extremo de 23 años vence en diciembre de 2026 y, pese a que las charlas con la dirigencia llevan meses, la renovación está frenada. Las diferencias son concretas, el tiempo corre y el club se expone a un escenario que ya vivió con otros jugadores: perderlo sin recibir un peso.
Según reveló el periodista Augusto César de ESPN, la negociación para extender el vínculo no avanza. Si bien la relación entre el representante del jugador, Zeballos y los dirigentes es buena, no hay acuerdo económico. Los puntos de conflicto son claros y hasta ahora nadie cedió.
Cláusula y duración: las dos trabas
El principal escollo gira en torno a la cláusula de rescisión. Actualmente está fijada en 20 millones de dólares, pero el jugador y su entorno consideran que ese monto es demasiado alto y bloquea cualquier posibilidad real de transferencia, según consignó el sitio Planeta Boca Juniors. La postura del Chango es concreta: pretende renovar, pero con una cláusula cercana a los 10 millones de dólares, un número que a su entender facilitaría la llegada de ofertas del exterior.
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Del otro lado, Boca quiere sostener o incluso elevar la cláusula, entendiendo que Zeballos es uno de los jugadores con mayor proyección del plantel. La dirigencia de Juan Román Riquelme no está dispuesta a resignar la protección económica sobre una de sus piezas más valiosas del equipo de Claudio Úbeda.
El segundo punto de discusión es la duración del contrato. El club apunta a un vínculo largo, que se extienda hasta finales de 2029. Desde el entorno de Zeballos, en cambio, prefieren un acuerdo más corto, de dos o tres años como máximo. Una opción intermedia podría ser una renovación hasta 2028 o mediados de 2029, pero por ahora no hubo consenso.
La oferta rechazada que hoy pesa
El contexto tiene un dato que agrava la situación para Boca. A comienzos de año, llegó una oferta de 10 millones de dólares desde Rusia por Zeballos, pero el club fue firme y la rechazó, exigiendo que se pague la cláusula completa de 20 millones. En aquel momento, la decisión parecía lógica. Hoy, con la renovación estancada y el reloj corriendo, aquel rechazo cobra otro significado.
Si no se llega a un acuerdo antes de que se abra el mercado de pases, la dirigencia podría verse obligada a bajar sus pretensiones y aceptar una propuesta por un monto inferior al que rechazó meses atrás. De hecho, ya hay interés concreto desde Europa: el Trabzonspor de Turquía analiza presentar una oferta a mitad de año.
Julio, la línea roja
El punto más crítico es reglamentario. A partir del 1° de julio, Zeballos queda habilitado para negociar como jugador libre con cualquier club, dado que le restarán seis meses de contrato. Podría firmar un precontrato y marcharse en enero de 2027 sin que Boca reciba compensación alguna.
Es un escenario que el Xeneize ya sufrió con Nicolás Valentini y Pol Fernández, y que la dirigencia quiere evitar a toda costa. Marcelo Delgado, director deportivo del club, intentó transmitir calma y aseguró que hay diálogo con el representante, pero reconoció que la situación necesita resolverse pronto.
Del Superclásico a la suplencia
Lo que complica aún más el panorama es la realidad futbolística del Chango. En el segundo semestre de 2025 vivió su mejor momento en el club: fue figura en el Superclásico ante River y se consolidó como una pieza fundamental del equipo de Claudio Úbeda. Arrancó 2026 con buen nivel, pero una lesión muscular en febrero lo dejó afuera durante casi dos meses y 11 partidos consecutivos.
Cuando volvió, se encontró con que su lugar ya tenía dueño. La irrupción de Tomás Aranda, juvenil de 18 años, cambió la ecuación del ataque. Úbeda apostó por el doble nueve y el Chango pasó al banco de suplentes, donde viene sumando minutos de a poco para recuperar ritmo.
