Luego de sufrir una nueva baja en diciembre pasado, se confirmó oficialmente que los salarios registrados se contrajeron casi 3 puntos a lo largo del 2025, según las cifras que reveló el Indec este jueves.
En concreto, el Índice de salarios del organismo estadístico aumentó un 1,6% durante el último mes del año pasado, contabilizando tanto los salarios formales (públicos y privados) como los salarios informales, lo que no alcanzó para compensar la inflación del 2,8%.
Quitando los salarios informales, los salarios registrados o formales por sí solos aumentaron un 2%, por lo que también sufrieron una baja en términos reales. De hecho, la de diciembre fue su cuarta caída real al hilo, concatenando las bajas reales en septiembre, octubre y noviembre.
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Esta racha negativa llevó a que los salarios formales terminasen cayendo en términos reales tomando en consideración todo 2025, luego de haberse estado debatiendo entre la suba y la baja en los ochos meses previos. Más precisamente, aumentaron un 28,8% entre enero y diciembre, contra una inflación que acumuló un 31,5% en ese período. Es decir, los salarios cayeron 2,7 puntos porcentuales a lo largo del año.
Así, se terminó el período de recuperación del salario real que había comenzado hacia la segunda mitad de 2024, tras la abrupta baja de la inflación a la salida del ajuste de shock de los primeros meses de Javier Milei, y que había contiunado, con intermitencias, durante la primera mitad de 2025.
La caída de los salarios reales y el estancamiento económico
Hasta hace poco, el Gobierno se vanagloriaba de haber conseguido recuperar, aunque sea levemente, los salarios reales a lo largo de todo el mandato mileísta, en una suerte de movimiento de "pipa de Nike" análoga a la que se esperaba para la actividad.
Pero ahora eso está en duda, en parte debido al escándalo de la marcha atrás de Luis Caputo con el nuevo IPC del Indec. Al respecto, los salarios formales privados mantenían una suba del 2,3% real entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 según la medición oficial. Pero la consultora LCG advirtió que, medidos con el nuevo IPC finalmente cancelado, estos hubieran caído un 1,6% en ese mismo período. La cifra de diciembre solo viene a acentuar esta tendencia.
Los salarios informales, en tanto, tuvieron una variación prácticamente nula en diciembre pasado, ya que crecieron solo un 0,1%, la menor suba de la era Milei. Se trata de una preocupante y curiosa cifra, ya que supone el cuarto mes seguido de desaceleración de este tipo de ingresos, que, igualmente, nunca habían crecido menos de un 1,7%.
Cabe aclarar que, por una cuestión metodológica, el Indec mide los salarios informales con unos seis meses de rezago, por lo que la medición de diciembre en verdad corresponde a lo ocurrido en junio previo. Eso explica, en parte, que los salarios informales hayan crecido en términos reales durante el 2025, ya que aumentaron un 87,9% a lo largo del año pero en una cifra que debe corresponde a la inflación del segundo semestre de 2024, algo mayor. Como sea, el estancamiento de los salarios informales ya parece constituir un rumbo claro.
La caída de los salarios reales no se da de manera aislada, sino en el contexto de una baja de la actividad que, según el EMAE del Indec, se encadenó al menos entre octubre y noviembre. Y, para peor, en medio de una destrucción neta de puestos de trabajo, que fue de 0,2 puntos en noviembre para el sector formal (unos 13.000 trabajadores menos).
Lo cierto es que el Gobierno se está quedando sin anclas antiinflacionarias. Ni el atraso salarial ni el dólar planchado ni el déficit cero ni la supuesta ausencia de emisión alcanzan para que la suba de precios no se acelere. Al contrario, el pico de 2,9% de inflación en enero, combinado con la caída en la actividad, indica que si el equipo económico no procura aplicar algún viraje puede estar entrando en el peligroso terreno de la estanflación.
