El proyecto CAREM se desarma e IMPSA venderá “servicios” a empresas estadounidenses

El CEO de IMPSA afirmó que utilizarán lo aprendido en la construcción de las vasijas de presión del CAREM para vender ese conocimiento a otros proyectos de empresas en Estados Unidos. Se advierte sobre la posible fuga de información confidencial. 

19 de marzo, 2026 | 21.16

La empresa IMPSA, propiedad de la norteamericana ARC Energy, cerró un acuerdo para exportar componentes nucleares a los Estados Unidos vinculados a los pequeños reactores SMR utilizados en los datas centers de inteligencia artificial. Para concretar el negocio, IMPSA ofrecerá como “carta de presentación” el knowhow adquirido en la construcción de la vasija de presión diseñada para el proyecto CAREM, frenado por la administración Milei desde diciembre de 2023.

“Se desarma el CAREM para que ARC Energy, la dueña de IMPSA, exporte estos recipientes a presión. Destripan el proyecto para avanzar en este negocio regalado al trumpismo de la mano de IMPSA”, sostuvo el físico Rodolfo Kempf, coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria (CNTI), investigador de la CNEA, especialista en combustibles nucleares y residuos radiactivos.

Para finalizar la vasija de contención, IMPSA solicitó autorización para conseguir financiamiento externo sin mencionar que su objetivo será vender esa tecnología a empresas norteamericanas. En una nota del 6 de marzo firmada por María Magdalena Villaverde, gerenta del área CAREM, se advirtió sobre la posible vulneración de información confidencial.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

“Se recuerda que se deberá tener en cuenta los límites establecidos en la Resolución N° 236 del 29 de julio de 2009 que define como CONFIDENCIAL toda la información relacionada al diseño, la construcción, la operación, el mantenimiento, la puesta en marcha y en general de toda información relacionada al Proyecto CAREM25”, puede leerse en la comunicación oficial a la que tuvo acceso El Destape.

Una carta de presentación encubierta

“Estamos acá para vender Argentina. Para mostrarles la importancia y la oportunidad que tiene el país de ser un  socio estratégico para los Estados Unidos para la demanda de uranio”, manifestó Omar Adra, fundador y CEO de UrAmérica y representante de Meitner Energy, durante su exposición en la Argentina Week. La Argentina está en venta, sin eufemismos.

El CEO de la privatizada IMPSA, Jorge Salcedo, sostuvo durante un reportaje publicado por la Revista Forbes que habían firmado un “un acuerdo para exportar componentes nucleares a los Estados Unidos” durante la realización de la Argentina Week. Negocios son negocios.

“La industria nuclear argentina comenzará a exportar sus servicios a los Estados Unidos. El gran anuncio fue la asociación entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e IMPSA para culminar la vasija de presión del CAREM 25. Este componente se utilizará como una carta de presentación para vender vasijas de presión a los desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR) en EE. UU”, sostuvo Salcedo durante el reportaje. El CAREM, de momento, parece que seguirá frenado.

La empresa utilizará las capacidades adquiridas durante el proceso de construcción del recipiente de presión del CAREM para sus negocios privados con empresas norteamericanas. “IMPSA tiene actualmente la capacidad de fabricar entre tres y cuatro vasijas al año, con posibilidad de expandirnos. Ya hay empresas americanas invirtiendo en Argentina para el desarrollo de reactores modulares pequeños”, agregó Salcedo. Una de ellas es Nano Nuclear Energy (NANO). Entre sus accionistas institucionales se encuentran Van Eck Associates Corporation, Blackrock, Vanguard, entre otros.

Lo que se anunció, en realidad, fue la confirmación del desmembramiento del proyecto CAREM (y de todo el complejo nuclear argentino).

“Están desarmando el proyecto. Es una metáfora muy precisa de lo que están haciendo en todo el sector nuclear. Meten empresas privadas en cada área, una para el CAREM, quieren meter otra para privatizar las centrales nucleares (NA-SA), quieren desarticular algo que debe estar necesariamente integrado para que sea eficiente. Ni siquiera hablo del aspecto soberano. Desde el punto de vista de la eficiencia del sector nuclear, todos estos componentes y proyectos deberían estar integrados”, reflexionó Kempf.

Las vasijas de presión no son limones

Para completar la obra de construcción de la vasija de contención –que no será utilizada para el CAREM sino como una carta de presentación para empresas norteamericanas que supuestamente construyen reactores modulares pequeños, según las propias palabras del CEO de IMPSA-, la empresa solicitó ante la Comisión Nacional de Energía Atómica un permiso para conseguir financiamiento externo.

La solicitud se concretó el pasado 3 de marzo y la autorización llegó tres días después. En la Nota firmada por María Magdalena Villaverde, gerenta del Área Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM), se autorizó a la empresa “exclusivamente a llevar adelante gestiones preliminares de carácter exploratorio, destinadas a identificar, analizar y eventualmente recibir propuestas de financiamiento por parte de terceros del sector privado”.

Dicha autorización también llegó con una advertencia. Villaverde dejó por escrito ciertos resguardos (¿dudas?) sobre los posibles conflictos de intereses vinculados a la confidencialidad del CAREM.

“Deberá tenerse en cuenta los límites establecidos en la Resolución N° 236 de fecha 29 de julio de 2009 (B.A.P. N° 45/09), la cual define como CONFIDENCIAL toda la información relacionada al diseño, la construcción, la operación, el mantenimiento, la puesta en marcha y en general de toda información relacionada al Proyecto CAREM25 que pueda ser considerada como desarrollo propio de la COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (CNEA) y que pueda tener interés comercial, así como también de todas las normas, procedimientos y prácticas que de ella se deriven”.

La aclaración podría ser una verdad de Perogrullo pero no lo es. “Sobre el recipiente de presión hay estudios y especificaciones que se supone son propiedad del Estado nacional. No son una mercancía para vender así como los limones. El recipiente de presión de una central nuclear es un elemento estructural único no redundante y no intercambiable”, advirtió Kempf.

Los reparos también cobran mayor sentido tras la publicación de las palabras el CEO de IMPSA al señalar que utilizarán el conocimiento adquirido en la construcción del recipiente de presión del CAREM (proyecto frenado por Milei) para ofrecer ese knowhow a empresas estadounidenses que tienen en mente otro tipo de reactores.

De fondo, suenan cada vez más fuertes los tambores de guerra del Escudo de las Américas y la “Pax Silica”, iniciativa insignia de los Estados Unidos para la inteligencia artificial (IA) que implica una alianza de Estados –con o sin uso de la fuerza bélica –con para llevar adelante un estricto control de las cadenas de suministro, desde las materias primas (uranio), las fuentes de energía y las rutas marítimas hasta los flujos de datos y la fabricación de chips. Como concluyó el físico Kempf, la “Pax Silica” es la arquitectura económica de una nueva Guerra Fría.

MÁS INFO
Sebastián Premici