La crisis industrial suma un nuevo capítulo con el reciente pedido de concurso preventivo de Fantome Group S.A., una emblemática textil ubicada en el barrio porteño de Villa Devoto. La empresa, que llegó a ser un eslabón clave en la cadena de producción de marcas como Reebok y Kappa, formalizó su ingreso al proceso judicial a inicios de marzo de 2026, tras haber solicitado la apertura del mismo en febrero. La firma busca reestructurar su abultada deuda para asegurar la continuidad de su operación y preservar los pocos puestos de trabajo que aún sostiene.
Fundada en 2017 y con planta propia desde 2018, Fantome Group basó su modelo de negocio en el diseño y fabricación de indumentaria para etiquetas como Reebok, Kappa, Kevingston, Cheeky, Mimo y Kosiuko. En sus años de mayor actividad, la compañía empleaba a 120 trabajadores. Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse profundamente a partir de 2020, cuando Kevingston, uno de sus principales clientes, decidió reemplazar la producción local por importaciones directas.
Este cambio de estrategia por parte de las grandes marcas significó un "quiebre estructural" para la textil, ya que esa Kevingston representaba casi la totalidad de su flujo de trabajo. Aunque la empresa logró sostenerse entre 2022 y 2025 mediante un contrato con Distrinando S.A. (licenciataria de Kappa y Reebok), la cancelación de dicho vínculo en 2025 dejó a Fantome sin fuentes de ingresos significativas.
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Cheques rechazados y deuda bancaria
La delicada situación financiera de la empresa se refleja con crudeza en los registros oficiales. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), Fantome Group S.A. acumula 33 cheques rechazados por un total de $44.978.000,45, todos bajo la causal de "sin fondos". De este total, solo se ha registrado el pago del 11,65% del monto.
Asimismo, la firma ha sido calificada en Situación 4 ("Con alto riesgo de insolvencia") por sus principales acreedores financieros. Entre ellos se destacan el Banco Galicia, con una deuda de aproximadamente 40,9 millones (40.976.000), y Garantizar SGR, con 7,5 millones (7.540.000). A este escenario se suman dos embargos trabados por la Justicia en julio de 2025 por un monto superior a los $130 millones, los cuales la empresa no pudo cubrir, precipitando la cesación de pagos reconocida en su presentación judicial.
Una crisis industrial generalizada
El caso de Fantome no es aislado, sino que se enmarca en lo que la empresa define como una "competencia diabólica". La firma argumenta que la apertura comercial y la imposibilidad de competir con los precios de productos importados devastó la producción nacional. Además, denuncian la existencia de competidores que comercializan por debajo de sus costos con el fin de mantenerse en un mercado interno donde el consumo se desplomó.
Esta visión coincide con los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), que señalan que 8 de cada 10 empresas del sector identifican la falta de demanda como su principal problema. Las ventas del sector cayeron un 8,4% interanual en el primer bimestre de 2026, y el 63% de las firmas reportó bajas en su facturación.
