En las últimas horas, el Gobierno nacional avanzó en una flexibilización del cepo cambiario mediante un conjunto de medidas adoptadas por el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores, que afectan especialmente al uso de la tarjeta de crédito en el exterior.
En concreto, las personas humanas ya no estarán obligadas a liquidar los dólares provenientes de exportaciones de bienes, aunque deberán ingresarlos al país, un criterio que también se equipara para los servicios. La medida fue oficializada mediante la Comunicación “A” 8417 del Banco Central, que se conoció en las últimas horas.
Además, se eliminó el límite de 50 dólares para la extracción de efectivo en el exterior con tarjeta de crédito, lo que facilita los gastos fuera del país y reduce la necesidad de trasladar efectivo.
Para las empresas, se ampliaron los plazos de ingreso de divisas: pasan de 60 a 180 días para exportaciones a filiales (si no superan los 200 millones de dólares anuales) y de 180 a 365 días para otros sectores como el de indumentaria.
También se extendió a 365 días el plazo para bienes de capital. Además, se permitió el pago de Obligaciones Negociables y deudas comerciales hasta tres días antes de su vencimiento.
Por otro lado, se habilitó el acceso al mercado oficial para coberturas cambiarias de deudas en otras monedas. Estas disposiciones se adoptan en un contexto de negociaciones con el FMI por la segunda revisión del acuerdo.
MÁS INFO
Cavallo pidió la liberación total del cepo
El exministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que la liquidación de divisas del agro y el petróleo “brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”. En ese contexto, el economista sostuvo que el Banco Central debería llegar a fin de año “con 10.000 millones de reservas netas adicionales”.
Sobre el impacto cambiario, Cavallo señaló que la liquidez de los próximos meses “imitará ese overshooting” (NdeR: Sobrerreacción inicial del precio ante un cambio económico) que podría provocar un cambio de estrategia monetaria y advirtió que la postergación de esta medida implicaría que el cambio de estrategia “se acercara demasiado a las elecciones del año próximo”.
En una columna publicada en su blog personal y en relación con la política de estabilización, Cavallo propone que el gobierno legisle de inmediato una reforma monetaria y financiera para asegurar que la expectativa del tipo de cambio sea el “pivote de un plan de estabilización que logre no sólo tasas de inflación muy bajas sino reactivación temprana”.
Respecto a las restricciones actuales, el ex ministro explica que los controles de cambio, al obligar a invertir excedentes en pesos, “lejos de restringir la salida de capitales terminan desalentando la entrada”.
Asimismo, indica que mientras el RIGI asegura a grandes inversores que “no existirán controles de cambio”, para el resto de las empresas estas restricciones aumentan el costo del capital y desalientan “no solo la inversión en activos fijos, sino también en capital de trabajo”.
