Cayó la recaudación y el Gobierno ajustó más, pero igual no alcanzó y se pierde superávit fiscal

La administración de Javier Milei cayó en la regla del espiral: hace ajuste fiscal, provoca recesión, cae la recaudación, obliga a un nuevo ajuste que retroalimenta la recesión y hace perder más recaudación. En enero hubo déficit financiero y cayó el superávit primario respecto del año pasado.

18 de febrero, 2026 | 19.09

El superávit primario de enero cayó 0,7% respecto del mismo mes del año pasado porque el desplome de la recaudación impositiva fue mucho mayor que el nuevo ajuste del gasto que realizó la administración de Javier Milei. Esto, lejos de ser un traspié, es un problema que amenaza con profundizarse en los próximos meses cuando la mitad del gasto público se indexe por los picos de inflación de diciembre y enero.

Las cuentas fiscales de enero solo se salvaron por el ingreso extraordinario generado por las ventas de las represas hidroeléctricas que aportaron 700 millones de dólares, pero que por tratarse de ingreso de capital no se contabilizan para medir el cumplimiento de las metas fiscales incluidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

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Según la información difundida por el Palacio de Hacienda, en enero hubo superávit primario de aproximadamente 0,3% del PIB y superávit financiero de 0,1% del PIB, pero en realidad en los términos del acuerdo con el FMI el resultado financiero fue negativo y el resultado primario cayó nominalmente comparado con enero de 2025.

El problema para la administración de Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, es que el ajuste de la movilidad se aplica en t+2, es decir que en febrero corresponde aplicar la inflación de diciembre de 2,8%, y en marzo la de enero, de 2,9%, sobre el 45% del gasto público, en un contexto de sostenida recesión que provocó una caída de la recaudación de 7,6% en enero.

La dinámica fiscal cayó en lo que se define como la regla del espiral: el Gobierno hace un ajuste fiscal buscando generar superávit pero con la caída del gasto público provoca una recesión en la actividad económica que genera una menor recaudación impositiva por el menor consumo interno, lo que obliga a iniciar de nuevo el ciclo, cada vez sobre una economía más chica, con mayor conflictividad social y con una porción del gasto más inflexible a la baja o, como en caso de jubilaciones, con ajuste automático de la inflación pasada.

En los términos difundidos por el Gobierno Nacional, las cuentas del Sector Público Nacional (SPN) comenzaron el año con un superávit financiero de $1.105.159 millones, como resultado de un superávit primario de $3.125.737 millones y pagos por interés de $2.020.578 millones de la deuda pública. “Enero y julio son los meses de mayores pagos de intereses en términos relativos al resto de los meses del año, dados que opera el vencimiento de los cupones de intereses de los títulos Bonares y Globales”, explicó el ministro de Economía Luis Caputo. 

Los ingresos totales del SPN se incrementaron un 30,8% y alcanzaron los $14.517.258 en enero, pero los recursos tributarios presentaron un crecimiento del 21,6%, mientras los gastos totalizaron los $11.391.520 millones y aumentaron un 31,5%. Según el Palacio de Hacienda, sin los ingresos recibidos por las licitaciones de las centrales hidroeléctricas del Comahue el superávit primario hubiera sido de $2.085.834 millones y el superávit financiero de $65.256 millones.

“El Ministerio de Economía continuará asegurando el ancla fiscal, pilar fundamental del programa económico y condición necesaria para la estabilidad y el crecimiento de la economía argentina. El orden fiscal ha permitido devolver recursos al sector privado, en la forma de baja de impuestos, por 2,5% del PIB desde el inicio de la actual administración”, indicó Caputo según el comunicado oficial.

El gasto como porcentaje del PBI también está en retroceso.

Según el análisis de los datos oficiales, el gasto primario se ubicó en 13,76% del Producto Bruto Interno, una caída de cuatro décimas de punto respecto del año pasado y de casi seis puntos respecto de 2023, previo a la asunción de Milei, como producto del menor gasto en subsidios a las tarifas de energía y transporte y de la menor inversión social y de capital.

El gasto primario se ajustó 0,7%.

El ajuste del gasto primario continuó en enero y fue 0,7% menor que en enero del año pasado, pero no alcanzó porque la recaudación impositiva cayó 1,23% real respecto de enero de 2025 y la tributaria se desplomó 8,15% por los menores ingresos que genera la actividad económica, como en el caso del IVA que retrocedió 12,10%.

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Fernando Alonso

Periodista. Pasé por las redacciones de Télam, Cronista Comercial, BAE Negocios y C5N. Soy columnista de radio y fui vocero del BCRA.