Bonos y acciones suben tras mejora de Fitch aunque el mercado espera señales firmes

La mejora en la calificación crediticia impulsa los activos argentinos y reduce el Riesgo País, pero el mercado aún condiciona la sostenibilidad del rebote a señales más consistentes en reservas, inflación y acceso al financiamiento.

06 de mayo, 2026 | 12.04

La deuda pública argentina y las acciones locales registran subas en el inicio de la jornada de este miércoles, impulsadas por la mejora en la calificación crediticia del país anunciada por Fitch Ratings. Los bonos soberanos en dólares avanzan hasta un 2%, mientras que el índice accionario S&P Merval muestra una leve mejora del 0,2% en las primeras operaciones. En paralelo, el Riesgo País retrocede a 526 puntos básicos y se espera que continúe en descenso a lo largo de la rueda.

La agencia elevó la nota de la deuda soberana desde “CCC+” a “B-” con perspectiva “estable”, una decisión que, según el mercado, acerca a la Argentina a la posibilidad de volver a financiarse en los mercados internacionales. El movimiento tiene impacto directo sobre los precios de los activos financieros, que reaccionan no solo a la mejora en la percepción de riesgo, sino también a la expectativa de un cambio en la demanda global por títulos argentinos.

Según explicó Fitch en su comunicado, “la mejora en la calificación responde a un avance estructural en los saldos fiscales y externos, así como a los avances en la agenda de reformas económicas y a la acumulación de reservas de divisas”. Además, la agencia destacó que el Gobierno logró consolidar respaldo legislativo tras las elecciones de medio término de octubre de 2025, lo que permitió avanzar con la reforma laboral y aprobar un presupuesto para 2026 con eje en el equilibrio fiscal.

Sin embargo, el propio informe introduce matices que relativizan una posible sobre-reacción del mercado, que de todos modos ocurrió. Fitch advirtió que “la posición de liquidez internacional sigue siendo baja” y que la economía argentina continúa enfrentando “alta inflación y un historial de inestabilidad”. Es decir, la mejora en la nota no implica una normalización plena del perfil crediticio, sino más bien una reducción del riesgo extremo de corto plazo.

En el mercado, la suba de los bonos se concentra especialmente en los títulos Globales bajo legislación extranjera. El GD35 lidera las alzas con incrementos cercanos al 2%, mientras que el resto de los bonos de ese tramo opera con subas de entre 0,7% y 1,9%. Este desempeño se ubica por encima del observado en otros países de la región, donde los avances son más moderados, lo que sugiere un componente específico vinculado a la mejora crediticia.

Una señal positiva

El cambio de calificación tiene implicancias concretas para el funcionamiento del mercado financiero. Pasar de la categoría “CCC” a “B” implica, en términos técnicos, que la deuda argentina deja de estar considerada en riesgo sustancial de incumplimiento inmediato para ubicarse en un nivel especulativo con mayor capacidad de pago. En ese marco, Fitch considera que “los compromisos financieros ahora son más sostenibles”.

Esta reclasificación habilita, al menos en teoría, la entrada de nuevos inversores institucionales. Muchos fondos tienen restricciones para operar con activos de países con calificaciones muy bajas, por lo que el ascenso a “B-” amplía el universo potencial de compradores. En el mercado esperan que la medida sea replicada por otras agencias: “aunque esta es la primera de las agencias en elevar la calificación del país a la categoría B, es probable que otras sigan el mismo camino”.

De todos modos, el rebote de los activos argentinos no responde exclusivamente a factores domésticos, dado que el contexto internacional aporta un componente adicional de impulso. En particular, las expectativas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reducir las tensiones en Medio Oriente mejoraron el humor de los mercados globales, lo que se traduce en una mayor predisposición hacia activos de riesgo.

En ese escenario, los bonos argentinos muestran un desempeño superior al de sus pares regionales. Mientras los títulos brasileños suben hasta 0,8%, los chilenos avanzan hasta 1% y los colombianos alrededor de 0,8%, los argentinos duplican esos rendimientos en algunos tramos. La combinación de factores —mejora crediticia y contexto internacional más favorable— genera una ventana de oportunidad para los activos locales. Sin embargo, la sostenibilidad de este movimiento dependerá de variables más profundas, como la evolución de la inflación, la acumulación de reservas y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal.