El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los aranceles recíprocos de Donald Trump resulta un dolor de cabeza para Javier Milei, ya que en el propio Gobierno admiten que podría llevar a tener que "rediscutir" algunos puntos del acuerdo comercial firmado hace apenas un par de semanas, una posibilidad que también reconocen las propias cámaras de comercio.
Hace tres días, el Tribunal Supremo estadounidense, por una mayoría de seis votos contra tres, declaró que los aranceles recíprocos impuestos por Trump en abril de 2025 a todos los países del mundo son ilegales, por tratarse de una facultad que corresponde al Congreso.
Trump acató el fallo a regañadientes, pero volvió a la carga con una medida paralela: la imposición de aranceles globales del 15% para todas las naciones por un máximo de 150 días. Luego de ese período, solo el Congreso, nuevamente, puede habilitar una extensión del plazo.
Este nuevo escenario hace crecer las dudas sobre la posibilidad de que el acuerdo comercial con Argentina, anunciado en noviembre y finalmente firmado el 5 de febrero pasado, pueda verse afectado.
Washington buscó desmentir esta chance, y debió salir a aclarar que los acuerdos comerciales firmados con sus socios se cumplirán. "Estamos manteniendo conversaciones activas con ellos (los socios comerciales de EE.UU.). Queremos que entiendan que estos acuerdos serán buenos. Tenemos la intención de cumplirlos. Esperamos que nuestros socios los cumplan", dijo Jamieson Greer, representante de Comercio de Trump, el último domingo.
El propio gobierno de Javier Milei buscó mantenerse optimista a partir de estas declaraciones. "El gobierno de Trump ha dicho que va a honrar los acuerdos firmados, así que eso esperamos", señalaron a El Destape fuentes oficiales que intervinieron en la negociación del acuerdo durante los últimos meses.
MÁS INFO
La incertidumbre sobre el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina tras el fallo de la Corte de EE.UU.
Sin embargo, las dudas persisten. Esto se debe a que el texto del acuerdo establece, explícitamente, que Estados Unidos retrotrae los aranceles de una serie de productos, fundamentalmente primarios, a su situación a la previa al "Día de la Liberación" del 2 de abril de 2025, cuando Trump impuso aranceles recíprocos a todo el mundo, incluyendo una tarifa del 10% para Argentina.
Al contrario, como precisó la consultora Outlier, los nuevos aranceles del 15% anunciados por Trump "se basan en una ley independiente, que no fue objeto del fallo de la Corte Suprema". Por lo tanto, este tecnicismo per sé implica que al menos esta parte del acuerdo debería tener que reescribirse.
"Se podrían rediscutir algunos puntos arancelarios", admitió a este medio, en ese sentido, la fuente oficial del Poder Ejecutivo argentino. Aun así, aseguró que el acuerdo "no pierde sustento legal porque fue negociado de buena fe por ambas partes", por lo que agregó que "también haremos de buena fe" cualquier tipo de modificación.
Este panorama es compartido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). "Debido al fallo judicial y a los nuevos aranceles anunciados, quizás haya que introducir alguna enmienda o anexo a lo oportunamente firmado. Desde la CAC en su momento nos hemos pronunciado favorablemente, en el convencimiento de que un acuerdo de esas características resultaba beneficioso para nuestro país, por lo que abogamos por que, en este nuevo escenario, se pueda preservar lo pactado", señaló a El Destape el titular de la cámara, Mario Grinman, y destacó que "según la información que ha trascendido, el gobierno estadounidense tiene voluntad de mantener los acuerdos alcanzados con sus socios comerciales, como lo es el entendimiento firmado con Argentina".
La posibilidad de reelaborar algunos puntos podría llevar a alargar los tiempos para la entrada en vigencia del acuerdo, que todavía no había sido enviado al Congreso argentino para su ratificación final.
Pero, más allá de la cuestión técnico-legal, la otra duda es sustantiva, ya que se pierde una de las razones fundamentales que impulsaban el acuerdo, y uno de los pocos beneficios que Argentina obtenía con su firma.
"La Casa Blanca insiste en que los aranceles efectivos no cambiarán mucho y que los acuerdos comerciales ya pactados se mantienen, pero lo cierto es que las tarifas que los justificaban ya no existen", advirtió Outlier al respecto. Sobre todo, agregó la consultora, cuando es dudoso que el Congreso norteamericano quiera extender los aranceles del 15% luego de los 150 días, ya que estos son impopulares y la decisión caerá cerca de las elecciones de noviembre.
El acuerdo seguirá teniendo sentido para Estados Unidos, ya que también contempla beneficios para Washington en materia de patentes, exportaciones o explotación minera, entre otras. Para Argentina, los beneficios contenidos en el texto firmado son cada vez más endebles.
