En un mural sobre la calle Comodoro Martín Rivadavia en el barrio de Núñez, los ojos de Marcos Zucker, hincha de Defensores de Belgrano y desaparecido el 29 de febrero de 1980, miran fijamente a la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros clandestinos de detención más grandes e icónicos de la última dictadura cívico-militar, hoy convertido en un Sitio de Memoria. Son ojos dibujados sobre la cara de un joven con el pelo revuelto, con labios que apenas se arquean para formar una sonrisa y con una camiseta a rayas rojas y negras; hoy, a 50 años del golpe, su mirada vuelve a erigirse como un símbolo de la Memoria en el fútbol argentino.
'Marquitos' en el club y 'Pato' para sus compañeros de militancia, Zucker fue parte de Montoneros y de la Unión de Estudiantes Universitarios (UES). Hoy, su figura está presente en el mural que mira hacia la ex ESMA, en una placa frente al predio y en el nombre de 'La Techada', como se conoce popularmente a la tribuna de Defensores que da hacia la Avenida Libertador, y que desde el año 2001 homenajea al joven que se enamoró de los colores del cuadro de Núñez. "Somos el único club de la Argentina que tiene como nombre de una de sus tribunas a un compañero desaparecido", declaró el actual presidente Marcelo Achile en diálogo con El Destape.
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Años atrás, ex vicepresidente 1ro Nicolás Bezazian recordó cómo fue su llegada al 'Dragón': "El comenzó a venir al club con otro chico de la zona de Palermo, su barrio. Era un flaquito de pelo ensortijado, que nos acompañaba a nosotros y se sintió plenamente identificado con Defensores. Calculo que habrá sido a fines de la década del ‘60. Pasaba todo el día acá, en Núñez. Inclusive se puso de novio con una chica de aquí y venía a la pileta. Él era muy solidario, un chico muy querible".
La baldosa que recuerda a Zucker sostiene una consigna que atraviesa transversalmente a todos los clubes del fútbol argentino que reconocieron a sus socios desaparecidos en la última dictadura: "Acá fue feliz Ricardo Marcos 'Pato' Zuker, militante popular desaparecido detenido por el terrorismo de estado". La felicidad y el sentido de pertenencia se sobreponen a la tragedia; esa misma felicidad que él sintió exiliado en Madrid, dos años después de haber sido detenido por primera vez por los militares, con el triunfo de 'Defe' por 1 a 0 ante Tigre en la anteúltima fecha del torneo 1979. "Al ver ese 1 a 0 con gol del 'Turco' Haffez, de la alegría tiré el diario por el aire y se desparramó todo... El gallego que atendía el quiosco no entendía nada...", le llegó a contar 'Pato' en una carta a su amigo Juan Romeo 'Toti' Ferrara.
Hijo del actor y humorista Marcos Zucker, 'Marquitos' combinó el fanatismo por Defensores de Belgrano con la militancia. Sus compañeros lo recordaban como "un pibe bárbaro, de buenos sentimientos y muy gracioso" pero también "quilombero y peleador". En 1977, estuvo detenido durante 46 días y la policía se metió a su casa en Palermo, motivos que lo llevaron a tomar la decisión de irse a Brasil primero, para meses después recalar en España. Regresó en 1979 como parte de la 'Contraofensiva', pero el 29 de febrero de 1980 fue capturado por un Grupo de Tareas del Primer Cuerpo del Ejército y del Batallón 601 de Inteligencia.
"La Comisión Directiva de Defensores hace muchísimo tiempo está muy compenetrada con los derechos humanos: desde el club participamos de todas las actividades que podemos que tengan que ver con esta causa", comentó el presidente Achile a El Destape. En el arranque de su gestión, el 'Dragón' llevó a cabo la iniciativa de ponerle el nombre de Marcos Zucker a su tribuna más reconocida, incluso dos años antes de la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida durante la presidencia de Néstor Kirchner. "Consideramos que el fútbol también es parte y no puede quedar afuera de todo esto", agregó el dirigente.
Este compromiso con la memoria, la verdad y la justicia se mantuvo durante todos estos años hasta la actualidad: en mayo de 2017, días después del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del "2x1" para condenados por crímenes de lesa humanidad, el plantel masculino posó con una bandera con un mensaje claro: "El único lugar para un genocida es la cárcel común. Defe no olvida".
Hincha, militante y detenido-desaparecido: la figura de Ricardo Marcos 'Pato' Zucker es uno de los tantos testimonios que marcan a fuego a los clubes del fútbol argentino cada 24 de marzo. Y sus ojos, que aún miran a uno de los centros clandestinos de tortura y detención en el que más atrocidades se cometieron durante la última dictadura cívico-militar, son el recuerdo de que allí fue feliz, y de que su felicidad queda guardada en la Memoria.
