El año pasado, en el 2025, durante el Mundial de Clubes, la FIFA sorprendió con una llamativa regla que rompió los esquemas de los futboleros. Los dos tiempos se convirtieron, prácticamente, en cuatro cuartos ya que en cada período había una "pausa de hidratación". En aquel entonces, había cierto grado de acierto porque las temperaturas eran altas y los jugadores estaban extenuados, pero lo llamativo fue que si no hacía calor, el freno se hacía igual y eso tenía un sponsor. Luego de avisar que lo mismo iba a ocurrir en la Copa del Mundo 2026, la Conmebol decidió ir por el mismo camino y en las Copa Libertadores y Sudamericana lo implementó.
En el fútbol la "pausa de hidratación" siempre ha sido lógica cuando las temperaturas en el campo de juego son altas o, incluso, cuando la humedad hace que jugar sea un riesgo para el físico de los futbolistas. A lo largo de la historia, así se ha hecho y, en el fútbol sudamericano, eso ha sido una constumbre. Sin embargo, en los últimos partidos de la Copa Sudamericana y la Copa Libertadores eso cambió. La CONMEBOL ya había anunciado que esto iba a ocurrir a principio de año cuando lo informó en sus reglamentos y la pausa de hidratación es de un minuto y medio en todos los tiempos.
Sin embargo, esa "pausa de hidratación" se convierte en hipócrita. En un breve recuento de las temperaturas en las ciudades donde se jugaron partidos de Copa Libertadores o Copa Sudamericana, los termómetros rara vez pasaron los 28 grados. Por ejemplo, en el partido entre Coquimbo Unido y Nacional de Uruguay, la pausa llegó cuando el termómetro marcaba 14 grados en la ciudad chilena. A su vez, en Cuenca, durante el cruce entre Deportivo Cuenca y Santos, se registraban 13 grados de temperaturas. Ni hablar, por ejemplo, en el encuentro entre Flamengo y Deportivo Cusco, la temperatura en la ciudad incaica rondaban los 8 grados. En el relevamiento que hizo El Destape al respecto, se pudo ver que solo en Barranquilla en el partido entre Junior de Barranquilla y Palmeiras, la temperatura estaba en 28 grados. Solo ahí valía la pena esta reconocida "pausa de hidratación".
Otro aspecto que se viene encima, en plena Copa Libertadores y Sudamericana, es que la gran cantidad de partidos de la Fase de Grupos y, además, algunos de los octavos de final, se jugarán durante la época más fría del año: Otoño e Invierno. Es decir de mantenerse esta situación, el freno por más que sea de un minuto será en días en el que las temperaturas estén por debajo de los 5 grados o, incluso, menos. Sin embargo, estas costumbres se adoptan de eventos que se llevan adelante en el verano del hemisferio norte pero que acá se aplican en el invierno del hemisferio sur. Los hemisferios rotados, algo a lo que estamos acostumbrados, quizás, al comer comida de invierno como nueces, avellanas y pan dulce en nuestras acaloradas navidades.
Con el Mundial 2026 en el horizonte, la Copa del Mundo que pinta para ser la más "vendida" de la historia, la FIFA ya implementó varios cambios reglamentarios para que los espectadores sientan el fútbol más "amable". Los habitantes de Estados Unidos, desde ya, son reticentes a tiempos largos y en televisión están acostumbrados a períodos más cortos que, por otro lado, les brinde una pausa para llevar adelante las ventas de productos y servicios. De hecho, el Fútbol Americano tiene su ya reconocida "Pausa de los dos minutos" al final del segundo y del cuarto cuarto que permite, justamente, hacer una tanda publicitario en los momentos culminantes. La NBA también.
Ante todo esto, el fútbol sudamericano trata de sobrevivir con sus propias costumbres y, quizas, alejado del sincretismo marketinero de la pausa de hidratación. Lo que llama la atención, en definitiva, es que se busque amonestar al arquero que tarde en levantarse del suelo tras atajar una pelota. En este caso, la sanción parecer ser que no es porque retrasa el juego sino porque queda menos tiempo para vender.
