Después de casi una década sin tocar en Rosario, Pity Álvarez volvió al Autódromo Municipal Juan Manuel Fangio y confirmó que su leyenda sigue intacta. Cerca de 20 mil personas coparon el predio este sábado por la noche para reencontrarse con uno de los nombres más imprevisibles y magnéticos del rock argentino, en una presentación que arrancó a las 20.30 en punto, se extendió durante tres horas y dejó una sensación compartida entre el público, Pity está muy bien, presente, lúcido y arriba del escenario volvió a ser Pity.
La última vez que Cristian Álvarez había tocado en Rosario había sido en octubre de 2016 con Viejas Locas, y desde entonces su historia pública estuvo atravesada por silencios, problemas judiciales, internaciones y una relación compleja con la exposición. Por eso, cada nueva aparición genera expectativa y también incertidumbre. Esta vez, sin embargo, la postal fue otra; se lo vio sólido, conectado con la banda, coherente en sus intervenciones y con ganas reales de sostener el show de principio a fin.
La jornada había comenzado temprano con la apertura de puertas a las 17 y la banda rosarina Farolitos como encargada de abrir la noche desde las 18. El operativo alrededor del autódromo anticipaba la magnitud del evento, cortes de tránsito, accesos especiales y un despliegue municipal importante para ordenar una convocatoria masiva. Desde la organización ya se esperaba una gran asistencia para el regreso del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados.
Cuando Pity salió a escena, el clima cambió de inmediato. No hizo falta demasiada introducción, el público respondió desde el primer acorde como si esos años de ausencia no hubieran existido. El repertorio recorrió clásicos de Viejas Locas e Intoxicados, con himnos generacionales como “Homero”, “Fuego”, “Nunca quise”, “Me gustas mucho”, “Una piba como vos”, “Qué vas a hacer tan sola hoy”, “Reggae para Mirtha”, “Lo Artesanal”, “Perra” y “El árbol de la vida”, entre otros. También hubo lugar para material más reciente como “Lejos de ser”, su último single lanzado semanas atrás.
Uno de los momentos más comentados de la noche llegó cuando utilizó un fragmento de una entrevista de L-Gante para reforzar una idea que atraviesa buena parte de su figura pública: la del artista como representante de los laburantes, del barrio y de la calle. En aquella charla con Andy Kusnetzoff en PH, L-Gante decía: “Yo represento al barrio, a la gente trabajadora, al que se levanta temprano para ir a laburar”. Pity tomó ese espíritu como manifiesto propio, en una noche donde también se respiró esa identificación popular que siempre lo acompañó, la de un artista desprolijo, contradictorio y enorme, pero profundamente conectado con su gente.
Lejos del morbo que muchas veces rodea sus regresos, esta vez el foco estuvo puesto en la música. Su voz, naturalmente distinta a la de sus mejores años, apareció sostenida por una banda ajustada y por una entrega escénica que alcanzó para que el ritual funcionara. No fue una noche de nostalgia pura, sino la confirmación de que todavía hay algo vigente en ese vínculo entre Pity y su público, una fidelidad que no necesita perfección.
El cierre llegó pasadas las 23.30, con ovación general y un anuncio que encendió a los presentes. La próxima parada será en Mendoza, el 13 de junio. Una nueva fecha que confirma que este regreso no fue un episodio aislado, sino parte de una nueva etapa de presentaciones que ya había tenido como antecedente el multitudinario show en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, donde reunió a unas 35 mil personas.
La causa judicial que vuelve a ponerlo frente a los tribunales
Mientras retomó los escenarios y volvió a mostrarse activo en vivo, la situación judicial de Pity Álvarez sigue abierta y en las últimas semanas tuvo una definición clave, la Justicia confirmó que irá finalmente a juicio oral por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en julio de 2018 en Villa Lugano. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 determinó que el músico está en condiciones mentales de afrontar el proceso luego de nuevos peritajes psiquiátricos que concluyeron que, pese a presentar un “trastorno cognitivo leve”, conserva una “reserva cognitiva suficiente” para comprender el juicio y ejercer su defensa.
El debate oral comenzará el 10 de agosto de 2026 y tendrá once audiencias programadas entre agosto y septiembre: 10, 12, 14, 19, 24, 26 y 31 de agosto, además del 2, 7, 9 y 14 de septiembre. Además, el tribunal dispuso que no podrá salir del país ni ausentarse de la Ciudad de Buenos Aires sin autorización judicial. La causa había quedado suspendida en 2021 luego de que un informe médico determinara que no estaba en condiciones psíquicas de enfrentar el proceso, y aunque se intentó reactivarla en 2023, volvió a postergarse por la misma razón. Ahora, con esta nueva resolución, la causa vuelve a moverse y Pity deberá enfrentar uno de los capítulos más delicados de su historia personal y pública.
