Otra vez la calculadora: lo que le queda a Boca para seguir en la Copa Libertadores

La eliminación ante Huracán en los octavos de final del Torneo Apertura dejó al Xeneize sin competencia local. Ahora todo pasa por los dos partidos restantes en la fase de grupos de la Copa Libertadores.

10 de mayo, 2026 | 11.41

La derrota por 3 a 2 frente a Huracán en La Bombonera no solo significó la eliminación de Boca del Torneo Apertura. También redujo drásticamente el horizonte competitivo del Xeneize para lo que resta del primer semestre. De tener múltiples frentes abiertos, el equipo de Claudio Úbeda pasó a depender exclusivamente de lo que ocurra en la Copa Libertadores.

El panorama es tan concreto como preocupante: a Boca le quedan solo dos partidos oficiales antes del receso. Dos noches para definir si el semestre se salva con una clasificación a octavos de final de la Libertadores o si se transforma en uno de los peores de la historia reciente del club.

El próximo compromiso será el martes 19 de mayo a las 21:30 cuando Boca reciba a Cruzeiro en La Bombonera por la fecha 5 del Grupo D de la Copa Libertadores. El equipo brasileño es uno de los rivales directos por la clasificación y el resultado de ese encuentro marcará a fuego las posibilidades del Xeneize.

Una semana después, el jueves 28 de mayo a las 21:30, llegará el cierre de la fase de grupos con la visita de Universidad Católica, también en La Bombonera. En paralelo, ese mismo día, Cruzeiro enfrentará a Barcelona de Guayaquil, por lo que los resultados cruzados también serán determinantes.

Cómo está el Grupo D de la Libertadores

La situación en la tabla del grupo obliga a Boca a sumar de a tres en ambos partidos. Tras la derrota sufrida en Ecuador contra Barcelona de Guayaquil en la fecha 4, el margen se achicó considerablemente. El Xeneize necesita victorias para no depender de otros resultados y asegurar su pase a la fase eliminatoria.

La presión se multiplica si se tiene en cuenta que el equipo viene de dos derrotas consecutivas, una en el plano internacional y otra en el local. El envión anímico no es el mejor y la confianza del plantel quedó golpeada después de lo que ocurrió contra Huracán, un partido donde Boca tuvo el control pero no pudo traducirlo en resultado.

Un semestre que se juega su destino

La eliminación del Apertura dejó expuesta una realidad que en Boca ya conocen: el club acumula tres años sin títulos y la presión sobre la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme y sobre el cuerpo técnico de Úbeda es cada vez mayor.

Sin competencia local en el horizonte, todo el peso institucional, deportivo y emocional recae sobre estos nueve días que separan al equipo de su último partido del semestre. No hay otro margen. La Copa Libertadores es lo único que puede rescatar un primer semestre que, hasta aquí, dejó más frustraciones que alegrías.

Boca se prepara para afrontar lo que el propio Úbeda definió como dos finales. El plantel tendrá poco más de una semana para procesar la eliminación, recuperar a los jugadores tocados físicamente y preparar una estrategia que le permita superar el grupo. El reloj corre y el margen ya se agotó.