A horas de inaugurar sus tres River agotados, Bad Bunny vuelve a dar lugar a un debate histórico. El artista que suele decir que, después de Puerto Rico, su público favorito es el argentino llega en un momento particular: no tanto por su éxito global, ya naturalizado hace años en el país, sino por la reacción cultural que provocó su figura en los últimos días. Mientras miles celebran su llegada como una fiesta identitaria, vuelve a emerger una idea persistente en algunos sectores de la sociedad: la de quienes aseguran no sentirse parte de “lo latino”. Una postura curiosa para un país construido por oleadas migratorias y que, al mismo tiempo, alberga comunidades latinoamericanas activas y cada vez más visibles. Entre ellas, la boricua.
Precisamente, tres integrantes de la comunidad "Boricuas en Argentina", Jailene Martínez Soto, Michael Eli Figueroa Marcano y Angel Declet, conversaron con El Destape para contar cómo viven la llegada del cantante y qué lectura hacen de ese debate. Para ellos, la discusión existe, pero en un plano particular: más virtual que real.
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"Esa postura y ese debate lo veo más en redes sociales que en la vida diaria. Es más, cuando decís que sos puertorriqueño te dan la bienvenida y te tratan muy bien. Nunca me pasó que alguien me dijera en la cara 'yo no soy latino'", reflexiona Ángel, quien se mudó al país en 2021 luego de casarse con una argentina y logró establecerse.
Días antes de su llegada al país, Bad Bunny quedó bajo la mirada mundial tras su show de mediotiempo en el Super Bowl. La puesta fue íntegramente latina: plantaciones de caña de azúcar, bailes, celebración popular y la frase final “Dios bendiga a América”, seguida de la mención de cada país del continente. Un gesto simple pero simbólico: la cultura latinoamericana ocupando el centro de un espectáculo históricamente asociado al poder cultural estadounidense. En Argentina, sin embargo, la reacción volvió a dividir aguas. Las redes se llenaron de comentarios asegurando que el show “no los representa” o que “Argentina no es América Latina”. Incluso reapareció una vieja consigna cultural: “Argentina es europea. Somos la Europa de América”.
Desde afuera, pero viviendo adentro, la lectura es distinta
"Yo creo que Argentina es latina y las cosas que tenemos en común las vemos en cotidianeidades y en grandes hechos. Lo vimos en el show de Super Bowl, con pequeños gestos como el nene durmiendo entre dos sillas en medio de una fiesta, una experiencia en común para la mayoría de los latinos. Y también lo vemos en otras cosas muy grandes como que nosotros en Puerto Rico ya vivimos, por ser un estado libre asociado y tener una relación colonial con los Estados Unidos, lo que Argentina está empezando a vivir ahora", analizó Jailene sobre el debate que volvió a salir a flote. La observación es comparativa, ya que en este caso la distancia permite detectar similitudes que localmente suelen negarse. Según ella, incluso la idea de superioridad cultural tampoco es ajena al resto de la región.
Puntualmente, Jailene, que vive en Argentina desde el 2023 tras prometer que si ganábamos el mundial vendría a instalarse al país junto a su hija, puntualizó: "Siempre hemos tenido esa mirada de 'superioridad' hacia los Estados Unidos, pero no hemos dejado tener la esencia latina y caribeña. Y acá pasa lo mismo pero con una mirada europea. Siempre nos han querido decir que 'lo de arriba es lo más lindo, lo de arriba es lo mejor, consuman esto, lo de nosotros no está tan bueno'". Entonces, cuando la mirada siempre estuvo afuera y, de repente, llega un artista con un álbum como Debí Tirar más Fotos que pone la música folclórica de Puerto Rico al alcance del mundo entero, el orgullo es inevitable. Cuando lo masivo no es una producción de los países de "primer mundo" genera una sensación única: es posible que lo "nuestro" sea reconocido. Muy difícil que eso no genere orgullo y representación, aunque sea en la fibra más profunda de los corazones.
La llegada de Bad Bunny al país: cuando un "pedacito" de Puerto Rico viaja miles de kilómetros y llena estadios
Bad Bunny visitó por última vez Argentina en el 2022, meses después de lanzar su álbum Un Verano sin ti. En ese momento, agotó dos fechas en el Estadio Vélez. Hoy vuelve al país en medio de una ola: acaba de ganar el Grammy al mejor álbum del año, primera vez que un disco en español se consagra en esta categoría, realizó el espectáculo en el evento deportivo más importante de Estados Unidos en medio del atroz accionar del ICE, e incluso se consagró como el artista más escuchado en China. Y sobre todo, regresa con una comunidad boricua más consolidada localmente.
"Realmente no sé si fue la proyección que tuvieron, pero explotó fuera de lo que es la cultura de Puerto Rico: sin ir más lejos, la residencia (sus shows en Puerto Rico) generó millones de dólares en la Isla, impactó en su economía porque llegaron miles de personas a presenciar los shows. Así que fue como una pequeñita bolita de nieve que fue creciendo, creciendo y creciendo hasta que ya es imparable", explicó Ángel, quien también ve en la puesta escénica algo más profundo: "Fue como sacar un pedacito de Puerto Rico y ponerlo dentro del estadio". Y es ese traslado simbólico, precisamente, lo que vuelve especial la experiencia para quienes viven lejos de su país.
"Siempre me vuela la cabeza pensar que somos un país tan pequeño y que hay diferentes exponentes de la música, deportistas, que tengan esta pasión y estas ganas de llevar nuestro nombre bien alto, no solamente en Puerto Rico o Estados Unidos, sino hasta acá Argentina, es una locura. Ver nuestras pavas, que eso es lo típico de los trabajadores en Puerto Rico, nuestra bandera, el sapo concho (un animal endogámico de PR) por todo el mundo realmente es emotivo. Somos un país muy resiliente". A esa emoción se suma una satisfacción más simple: ser vistos. "Que el mundo pueda ver lo que es Puerto Rico, nuestra cultura, conocerla, nuestro ritmo, nuestra música, es maravilloso", sumó Michael.
En medio del fenómeno global, Bad Bunny llega a Argentina con tres River agotados en horas. Pero para la comunidad boricua el evento funciona como otra cosa: un punto de encuentro. "Con que un exponente musical pueda traer un poquito de nuestro país, de nuestra cultura, de lo que somos con elementos, con ritmos y sonidos, tan lejos, es un montón. Y que la gente lo quiera y esté ahí apoyándolo realmente, para mí, eso ya es cumplir con todas las expectativas. Es loco pensar que estos pequeños elementos de Puerto Rico, que es una isla tan pequeña, estén aquí resonando. Yo siento que con eso ya se cumplió el cometido", analizó Jailene.
La comunidad que creció lejos de la isla
La comunidad boricua en Argentina comenzó a organizarse en 2007, cuando Michael creó un grupo online tras conocer a otra puertorriqueña de su edad. "Cuando regresé, unos años después, se reactivó la actividad de las personas que nos conocemos y de ahí surgió todo, renació toda esta actividad cultural nuevamente". Hoy es federal: CABA, zona sur, Mendoza, La Plata, Chaco, Santa Fe. Se conectan por WhatsApp y se reúnen siempre que pueden. El recital será uno de esos momentos.
En ese sentido, los tres River no son solo un evento musical: funcionan como ritual. Para miles de argentinos será un recital multitudinario; para ellos, una escena familiar trasladada miles de kilómetros. Y quizá por eso, esta nueva visita de Bad Bunny genera tanto debate, porque cuando una cultura llega sin pedir permiso y es celebrada masivamente, obliga a preguntarse cuánto de ella ya estaba presente.
