El folklore argentino viste de luto para despedir a una de sus figuras más emblemáticas. El último martes falleció Néstor Eduardo "Cacho" Tacunau, cofundador del legendario dúo Los Indios Tacunau, agrupación que a lo largo de más de 50 años de trayectoria difundió la tradición musical del país por escenarios nacionales e internacionales. El artista tenía 88 años.
La confirmación oficial del deceso estuvo a cargo de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Trenque Lauquen, disparando un inmediato reconocimiento de parte de colegas, músicos y entidades culturales. Con su partida se apaga una forma de ejecutar la guitarra profundamente identitaria y un prolífico compositor del cancionero popular.
Nacido el 28 de diciembre de 1937 en la localidad bonaerense de Trenque Lauquen, Cacho descubrió desde temprana edad la vocación musical que lo uniría de por vida a su hermano, Nelson Abel Tacunau. En 1966 consolidaron el proyecto Los Indios Tacunau, una formación que rápidamente sobresalió en la escena nativista por su impronta técnica.
Nelson se desempeñaba en la voz líder y la primera guitarra, mientras que Cacho sostenía la segunda voz y la base rítmica. La particularidad de que ambos utilizaran púa para rasguear y puntear les permitió construir una sonoridad metálica, potente y enérgica que se transformó en la firma estética del dúo. La consagración masiva llegó en 1969, año en el que fueron galardonados con el premio Revelación en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, hito que catapultó una fructífera carrera de más de medio siglo.
Tras el triunfo en la plaza Próspero Molina, Los Indios Tacunau se transformaron en figuras infaltables de los festivales más importantes de la Argentina y encararon nutridas giras en el exterior, consagrándose como auténticos representantes del arte nacional.
Su catálogo musical supo combinar temas de autoría propia con versiones muy populares de clásicos como "Calle Angosta", "La Flor de la Canela", "El Cóndor Pasa", "María del Paraná", "Milonga de mis amores", "Voy pa’ Mendoza", "Gato del guitarrero", "Sentimiento gaucho" y una recordada relectura de la Marcha de San Lorenzo. Con decenas de producciones discográficas publicadas, la dupla paseó sus guitarras por los auditorios de América, Europa y Asia, manteniendo siempre un formato fiel a la conjunción de las cuerdas y el contrapunto vocal.
La huella de un compositor sensible
Más allá de su labor como ejecutante y cantante, Cacho Tacunau dejó un legado considerable como creador de melodías y letras. En su catálogo autoral figuran piezas como "Milonga para los dos", "Si puedo algún día", "Y pa’ qué más" y "Andando huellas", además de colaboraciones escritas junto a referentes de la lírica criolla como Víctor Abel Giménez y Elbio Vallejos, creaciones que fueron grabadas por diversos exponentes de la música autóctona. Su pluma reflejó fielmente el espíritu de su obra: obras con profunda conexión con la geografía, la vida rural y la idiosincrasia del pueblo.
