En un intento por destrabar el debate parlamentario y garantizar el quórum para la sesión convocada para este jueves, el gobierno de Javier Milei retiró el capítulo 3 del proyecto de “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”, el apartado que buscaba ampliar el límite legal para la venta de tierras a capitales extranjeros. El descontento social, articulado con la presión de ciertos gobernadores por la defensa de los recursos naturales, logró torcer el rumbo de una de las reformas más ambiciosas de La Libertad Avanza (LLA) antes de su llegada al recinto.
El cambio de escenario comenzó cuando varios mandatarios provinciales decidieron marcar públicamente su rechazo a la reforma. El neuquino Rolando Figueroa y el misionero Hugo Passalacqua salieron a expresar mensajes contra la extranjerización de la tierra a través de sus redes sociales. En el caso del tucumano Osvaldo Jaldo lo hizo a través de los canales de difusión de la provincia.
El reclamo de una gran parte del país apunta al riesgo latente de extranjerización sobre reservas estratégicas de agua dulce, bosques nativos y yacimientos minerales, lo que impulsó la convocatoria de sectores sociales y ambientales a realizar una masiva movilización frente al Congreso. De esta manera, la estrategia legislativa libertaria volvió a chocar contra el límite de las negociaciones políticas y el sentimiento del pueblo.
La discusión no es ideológica ni jurídica, es estratégica y de sentido común: sin territorio, no hay país. La defensa de la soberanía argentina trascendió todos los ámbitos y se instaló con fuerza en las redes sociales, donde artistas, actores, influencers y deportistas expresaron públicamente su rechazo al proyecto del oficialismo.
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Figuras como Lali Espósito, Emilia Mernes, Dillom, Nicki Nicole, Dolores Fonzi, y el defensor central de la Selección Argentina Lisandro Martínez utilizaron su influencia, se mostraron en contra de una iniciativa que no tiene precedentes de entreguismo y convocaron a marcha este 6 de agosto. Las campañas fueron masivas y los lemas muy claros: "Argentina no se vende" y "La patria no se vende".
El termómetro de la calle registra su marca más alta desde el comienzo de la gestión de Milei. La convocatoria multisectorial promete rodear el Palacio Legislativo, ya que sindicatos, organizaciones sociales, ambientalistas y federaciones universitarias marcharán bajo una consigna unificada: "Basta de entrega de nuestra Patria".
Redes sociales: rechazo masivo al proyecto y fuerte defensa de la soberanía
El eje central de esta derrota del Gobierno radicó en la pérdida del control de los conceptos que ordenaron el debate. Mientras el oficialismo intentaba hablar de incentivos económicos y apertura de mercados, el reclamo social instaló en el centro de la escena la amenaza sobre la entrega de soberanía y el control del territorio.
Según el último informe de la consultora Reputación Digital, el debate sobre la Ley de Tierras generó una movilización digital masiva. El análisis, basado en más de 109.532 registros únicos filtrados de un universo de 5 millones de datos brutos, destaca que la conversación es abrumadoramente digital-nativa, con la red social X concentrando el 85% del volumen de las menciones.
La percepción social sobre el polémico proyecto es marcadamente negativa, según los indicadores de la consultora. El Índice de Sentimiento Neto (ISN) global se sitúa en un –48,5, compuesto por un 69% de menciones negativas frente a apenas un 21% de positivas y un 10% de neutras.
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El análisis también señala que la extranjerización de la tierra se convirtió en el principal eje de la conversación digital, concentrando el mayor volumen de menciones y ordenando el debate público en torno al proyecto. En contraste, el concepto de “soberanía” aparece como el único término con valoración positiva dentro del universo analizado.
Estos datos guardan una estrecha correlación con la opinión pública general, citando estudios de Zuban Córdoba que reflejan que un 77% de los ciudadanos está a favor de mantener los límites vigentes, mientras que solo un 16,7% se muestra en contra de las restricciones actuales.
La masividad de este descontento público y digital sirvió como combustible y validación para que muchos senadores se dieran vuelta. Los gobernadores provinciales, midiendo el alto costo político frente a sus propios electorados, encontraron en este clima social adverso el respaldo perfecto para plantarse y rechazar la iniciativa.
