Murió Dany “Duende” Ortiz: el folklore despide a una figura clave

La escena del folklore despide a una figura clave que dejó una huella profunda en la cultura popular y en los espacios comunitarios de la música regional.

21 de abril, 2026 | 10.08

La cultura popular del norte argentino vuelve a vestirse de luto. En las últimas horas se conoció la muerte de Dany “Duende” Ortiz, un músico profundamente ligado a la escena folklórica del Chaco que, con los años, se había convertido en una referencia ineludible para peñas, festivales y encuentros culturales de la región.

Su partida generó una inmediata ola de mensajes de despedida entre colegas, organizadores y públicos que lo acompañaron a lo largo de su recorrido. No se trataba solo de un intérprete ya que Ortiz era, para muchos, un puente vivo entre la tradición y el presente, alguien que entendía el folklore no como una pieza de museo sino como una expresión en constante movimiento.

Quién era Dany Duende Ortíz 

Dueño de un estilo cercano, sensible y sin artificios, el “Duende” supo construir una identidad artística basada en la conexión directa con su tierra. En sus interpretaciones convivían la herencia de los grandes referentes del género, como Atahualpa Yupanqui o Mercedes Sosa, con una impronta personal marcada por la calidez y el compromiso con lo local.

A lo largo de su trayectoria, participó activamente en el circuito cultural chaqueño, donde las peñas y festivales cumplen un rol central en la transmisión del folklore. Estos espacios, que en provincias del norte funcionan como verdaderos núcleos de identidad comunitaria, fueron su escenario natural. Allí no solo cantaba, compartía, enseñaba y sostenía una tradición que se nutre del encuentro colectivo.

Dany Duende Ortíz será recordado como una figura clave del folklore norteño.

El folklore argentino, declarado patrimonio cultural en múltiples ámbitos y sostenido históricamente por artistas independientes, atraviesa desde hace años tensiones entre lo comercial y lo territorial. En ese contexto, figuras como Ortiz resultan clave porque son músicos que, lejos de los grandes circuitos mediáticos, mantienen viva la esencia del género desde lo cotidiano y lo comunitario. Su muerte deja un vacío difícil de llenar en la escena local. Sin embargo, su legado permanece en cada canción, en cada encuentro donde su voz supo emocionar y en cada generación que encontró en su figura una forma honesta de habitar la música.