Daniel Toro fue un referente del folklore argentino y creador de la inolvidable canción "Zamba para olvidarte". El músico, que falleció el año pasado a los 82 años, se destacó no solo por su talento, sino también por su innovación al ser uno de los primeros en incorporar la guitarra eléctrica al género durante la década del 60.
La canción que lo consagró es un clásico que ha traspasado generaciones y voces. Con letra de Julio Fontana y música y arreglos de Toro, la pieza refleja una profunda melancolía por un amor que se fue. Su frase inicial, "No sé para qué volviste, si yo empezaba a olvidar…", resume esa nostalgia que la convirtió en un himno del folclore nacional.
Grabada en 1976, poco antes de que Daniel Toro fuera incluido en las listas negras de la dictadura, esta zamba ha sido interpretada por figuras como Mercedes Sosa, Abel Pintos, Los Nocheros y Axel, entre otros. Se la analiza como una "meta canción", cuyo mensaje puede referirse tanto a la historia de amor como a la experiencia personal del autor o intérprete, siempre con una carga emocional intensa.
Daniel Toro describió su obra como “Mi zamba vivió conmigo parte de mi soledad.” La creación del tema tuvo un origen casi accidental: invitado a participar en el Festival de Cosquín en el certamen "Canción inédita Cosquín", Toro no tenía un tema nuevo para presentar. Por eso, decidió usar una melodía sin letra y le pidió a Fontana que escribiera un poema para acompañarla.
La relevancia de la zamba de Daniel Toro
Fontana se mostró reticente al principio, explicándole “perdoname Daniel”, que no podía hacerlo con tanta urgencia. Sin embargo, tras escuchar el tarareo de Toro —grabado de manera rudimentaria por teléfono—, cambió de opinión. "Parecía un tema del altiplano", recordó Fontana sobre esa primera impresión. En menos de dos días, la letra estuvo lista y la zamba cobró vida con la icónica frase "no sé para qué volviste...".
El éxito fue inmediato y contundente: Daniel Toro ganó el primer premio en el certamen de Cosquín y su canción impactó por combinar un amor dolido con una melodía dulce que crece hasta un clímax intenso. Se destacó por ser “sumamente moderna para la época” y hoy se la considera un “clásico que está en el Olimpo del Folclore”.
El legado de Daniel Toro no solo se limita a esta zamba, sino también a su papel como innovador en el folclore argentino. Su valentía para incorporar la guitarra eléctrica y su carisma lo posicionaron como una figura única que marcó un antes y un después en la música popular del país.
Así, Daniel Toro deja una huella imborrable en la cultura argentina, con una canción que sigue emocionando y una historia que demuestra cómo una inspiración repentina puede transformarse en una obra maestra que atraviesa el tiempo y las voces de grandes artistas.
