Hay preparaciones que transforman un plato sin demandar casi esfuerzo. Los pickles de cebolla morada son uno de esos secretos simples que conviene tener siempre en la heladera porque aportan frescura, color y un toque ácido irresistible que realza desde unas hamburguesas smash hasta una ensalada o una tostada con palta.
Lo mejor es que se preparan en minutos, con ingredientes básicos y sin técnicas complicadas. En apenas media hora podés tener una versión lista para usar, aunque el sabor mejora con el paso de las horas.
Receta de pickles de cebolla morada
Ingredientes
- 1 cebolla morada grande.
- 120 ml de vinagre (de vino, manzana o arroz).
- 120 ml de agua caliente.
- 1 cucharada de azúcar.
- 1 cucharadita de sal.
Opcional: 1 hoja de laurel, granos de pimienta, semillas de mostaza o comino
El paso a paso de la receta de los pickles de cebolla morada
- Corte fino y parejo. Pelá la cebolla y cortala en pluma bien fina. Cuanto más delgadas sean las láminas, más rápido se encurtirán y más delicada quedará la textura.
- Preparar el líquido. En un bowl, mezclá el vinagre con el agua caliente, el azúcar y la sal. Revolvé hasta que todo esté completamente disuelto. El equilibrio entre ácido y dulce es la clave para lograr un buen pickle.Los pickles de cebolla morada son uno de esos secretos simples que conviene tener siempre en la heladera.
- Envasar y cubrir. Colocá la cebolla en un frasco limpio y seco. Si vas a sumar especias, este es el momento. Verté el líquido por encima hasta cubrirla por completo.
- Reposo. Dejá reposar al menos 30 minutos si buscás una versión rápida. Para un sabor más profundo, esperá 2 o 3 horas. Luego, guardalos en la heladera y utilizalos durante la semana.
Para un sabor más intenso, podés usar solo vinagre y omitir el agua. También, si preferís una versión más suave, mantené la proporción mitad vinagre y mitad agua. Sumá unas gotas de jugo de limón o lima para un toque cítrico y si te gusta el picante, agregá rodajas de ají fresco o ají en hojuelas.
Un consejo fundamental es asegurarse de que el líquido cubra totalmente la cebolla para que se conserve correctamente. En la heladera, los pickles pueden durar hasta dos semanas y convertirse en ese comodín que eleva cualquier comida con apenas un puñado.
