Los tragos se vuelven grandes protagonistas durante el verano, ya que resultan refrescantes y perfectos para acompañar los días de calor. En esta época, las bebidas frías ayudan a relajarse y a bajar la intensidad térmica, convirtiéndose en una excelente excusa para disfrutar de un momento distinto al final del día, cuando el sol empieza a caer.
Una de las grandes ventajas de los tragos veraniegos es la posibilidad de incorporar frutas frescas. Limón, naranja, frutilla, ananá, durazno o menta aportan sabor, aroma y un toque natural que los vuelve más livianos. Además, permiten jugar con combinaciones creativas, adaptándolos tanto a versiones con alcohol como sin alcohol, para que todos puedan disfrutarlos.
Compartir un trago a la tardecita con amigos o en familia también tiene un fuerte componente social. Es un ritual simple que invita a la charla, al descanso y al disfrute del momento, sin grandes preparativos. En verano, estos encuentros se transforman en pequeños planes que suman frescura, buena compañía y recuerdos agradables.
Recetas de tragos veraniegos
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Limonada con menta y jengibre: Mezclar jugo de limón fresco con agua fría, agregar rodajas de jengibre, hojas de menta y hielo. Endulzar a gusto y servir bien fría.
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Clericó clásico: Cortar frutas de estación (manzana, naranja, durazno, frutilla), agregar vino blanco bien frío y un chorrito de soda o gaseosa de limón. Ideal para compartir.
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Gin tonic cítrico: En un vaso con hielo, agregar gin, completar con tónica y sumar rodajas de limón o pomelo. Refrescante y muy aromático.
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Caipirinha: Machacar lima en trozos con azúcar, agregar hielo y cachaça. Revolver suavemente y servir al momento.
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Aperol spritz: Mezclar Aperol con prosecco bien frío y un toque de soda. Servir con hielo y una rodaja de naranja para un trago liviano y veraniego.
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Daiquiri de frutilla: Licuar frutillas frescas con jugo de limón, azúcar y ron blanco. Servir bien frío, ideal para tardes de calor.
