¿Te sobró arroz de la comida de ayer? Podés transformarlo en una merienda o un picoteo delicioso, sano y crujiente en muy poco tiempo. Esta receta de buñuelos es la solución perfecta: no usa harina y se hornean, evitando toda la grasa de la fritura.
Son ideales para una comida liviana, para la hora de la tarde o incluso como parte de una picada con amigos. Lo mejor es que son increíblemente sencillos. Con apenas cinco ingredientes base y unos minutos, tenés un plato que parece mucho más complejo de lo que es.
Los ingredientes que necesitás
Además del arroz, el otro elemento clave es un huevo. Actúa como aglutinante, es decir, une todos los ingredientes para que puedas formar los buñuelos sin que se desarmen.
Vas a necesitar también una cebolla chica, picada bien finita. Si no te gusta la cebolla cruda, podés saltearla un minuto en una sartén con un chorrito de aceite hasta que quede transparente. Esto le va a dar un sabor más suave y dulce al preparado.
Para el sabor, no puede faltar el queso. Una cucharada abundante de queso rallado, tipo parmesano o reggianito, le da un toque salado y ayuda a dorar. También necesitás dos cucharadas de un aceite neutro, como girasol o maíz, para humectar la mezcla.
Por último, las especias. Acá podés ser creativo. Sal y pimienta son la base. Después, podés sumar ajo en polvo, pimentón dulce o ahumado, perejil picado o orégano. Es a gusto de tu paladar.
Paso a paso para armar y hornear
Lo primero es precalentar el horno. Ponelo a 200 grados, con calor arriba y abajo. Forrá una fuente para horno con papel manteca. Esto es clave para que los buñuelos no se peguen y queden perfectamente dorados por abajo.
En un bowl grande, colocá el arroz frío. Agregale el huevo, la cebolla picada, el queso rallado, las dos cucharadas de aceite y todas las especias que elegiste. Ahora, mezclá todo con energía, usando una cuchara o, mejor, tus manos limpias.
Tenés que integrar bien hasta que todos los ingredientes se repartan de manera uniforme y se forme una masa que se pueda manipular. Si la ves muy húmeda, podés agregar un poco más de queso rallado. Si está seca, un chorrito más de aceite.
Cómo darles forma y el truco para que queden crocantes
Moja un poco tus manos con agua. Esto evita que la masa se te pegue. Tomá porciones de la mezcla y formá bolitas del tamaño de una nuez. Después, aplastalas levemente para que queden como pequeñas tortitas o medallones.
Colocalas sobre la fuente con papel manteca, dejando un espacio de dos centímetros entre cada una. Así, el aire caliente del horno circula bien y se cocinan parejo por todos lados, logrando ese color dorado y esa textura crujiente que buscamos.
Mete la fuente en el horno, ya bien caliente. El tiempo de cocción es de 20 a 25 minutos. El truco infalible es que a la mitad de cocción, los des vuelta con una espátula. Así, se doran y crocantizan perfectamente por ambos lados. Sacalos cuando estén doraditos y firmes.
