El caso Jeffrey Epstein, conocido mundialmente por su red de trata de menores y vínculos con las élites globales, dejó un rastro de víctimas, muchas de ellas menores de edad. Sin embargo, tras la reciente desclasificación de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, salieron a la luz nuevas damnificadas: las princesas Beatriz y Eugenia, hijas del duque de York, Andrés Mountbatten-Windsor, y Sarah Ferguson.
Estas revelaciones desataron una crisis sin precedentes en la familia real británica, que rompió todos los lazos con Andrés y su familia, estableciendo un aislamiento que nunca antes se había visto. A diferencia de sus padres, Beatriz y Eugenia son princesas de nacimiento. Su padre fue Alteza Real hasta hace muy poco, y como nietas directas de la reina Isabel II, ambas poseen el título de Princesa.
Jeffrey Epstein no solo se dedicaba a actividades ilícitas, sino que también tejió una red de contactos con figuras de alto perfil político, económico y social. Entre sus conexiones más llamativas estuvieron miembros de la realeza, como Mette-Marit de Noruega, esposa del príncipe heredero Haakon, y los exduques de York. Para Epstein, vincularse con la monarquía británica, uno de los símbolos más importantes del mundo, era un objetivo valioso.
La relación de Sarah Ferguson con Epstein incluso llegó al punto de que ella intentó impresionar al empresario, a quien consideraba un amigo, llegando a proponerle matrimonio. En 2009, cuando Epstein estaba bajo arresto domiciliario tras cumplir un año de prisión por delitos vinculados a menores, Ferguson permitió que sus hijas, entonces de 19 y 20 años, conocieran al magnate en su mansión de Palm Beach, Florida. Allí compartieron tiempo en un ambiente que, pese a todo, se mostró como si fuera normal.
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Las revelaciones de los nuevos archivos desclasificados del caso Epstein
Los documentos desclasificados también revelan otras situaciones que probablemente impactaron a Beatriz y Eugenia. Epstein solicitó a Sarah Ferguson que ella o alguna de sus hijas le mostrara el Palacio de Buckingham a una persona concreta. En un correo, Ferguson menciona que no sabe si podrá encontrarse con Epstein en Nueva York porque “estoy esperando a que Eugenia vuelva de un fin de semana de relaciones íntimas” con su entonces novio, hoy marido, Jack Brooksbank, reflejando un trato irrespetuoso y humillante hacia su hija. Este tipo de lenguaje misógino y grosero era común en las comunicaciones del empresario.
A pesar de que las princesas conocieron a Epstein, no existen indicios de que ellas hayan cometido alguna irregularidad. No obstante, la gran cantidad de material clasificado demuestra que sus padres las usaron para ganarse la confianza del millonario. En ese sentido, expertos en la realeza británica como Richard Fitzwilliams han señalado que “es la personificación de la avaricia que la madre hiciera eso. Es explotarlas, suponiendo que esto sucediera”.
Entre las pruebas que vinculan a sus padres con Epstein, se sabe que Sarah Ferguson solicitó al empresario 20.000 libras para pagar un alquiler y cubrir algunos vuelos. Por su parte, Andrés envió fotografías de sus hijas a Epstein en 2010 y 2011, en las que se las ve escalando el Mont Blanc y andando en bicicleta. Además, en 2006, el duque recibió a Epstein y al productor Harvey Weinstein en su mansión Royal Lodge para celebrar el 18º cumpleaños de la princesa Beatriz, apenas dos meses antes de que se emitiera una orden de arresto contra Epstein por presunta agresión sexual a una menor.
