Una psicóloga de la Universidad de Harvard reveló qué sucede cuando los perros y gatos duermen, una de las dudas más frecuentes entre los dueños de mascotas. El universo de la mente de aquellas despierta dudas como en qué piensan, si sueñan mientras descansan y si en esos sueños aparecen sus dueños o las experiencias que viven a diario.
Qué sueñan los perros y gatos, según la ciencia
De acuerdo con la psicóloga Deirdre Barrett, los perros tienden a soñar con situaciones vinculadas a su vida cotidiana. Esto incluye desde correr detrás de una pelota hasta interactuar con sus dueños o explorar entornos familiares. Esta idea se vincula con la llamada “hipótesis de continuidad”, que sostiene que los sueños reflejan experiencias reales.
En este sentido, distintos especialistas coinciden en que, durante el descanso, los perros podrían “revivir” olores, sonidos y sensaciones que experimentaron durante el día. Es por eso que, no es raro que los perros que pasa mucho tiempo jugando o paseando tenga sueños activos, con movimientos de patas o pequeños ladridos mientras duerme.
En el caso de los gatos, las investigaciones sugieren que sus sueños están más ligados a su instinto natural. Un histórico experimento realizado por el neurocientífico Michel Jouvet demostró que, al intervenir una zona específica del cerebro durante la fase REM, los felinos mostraban conductas típicas de caza, como acechar o saltar.
Este hallazgo permitió inferir que los gatos podrían soñar con escenas relacionadas con la captura de presas. Sin embargo, esto no excluye otros contenidos oníricos, y es que también podrían soñar con momentos cotidianos como jugar, descansar al sol o interactuar con su entorno.
Más allá del contenido de los sueños, según los expertos, el descanso cumple una función fundamental en la salud de los animales. Durante el sueño REM, el cerebro procesa información y consolida recuerdos, lo que resulta clave para el aprendizaje y la memoria.
Siguiendo esta línea, un estudio publicado en la revista Nature demostró que las ratas sueñan con actividades realizadas previamente, lo que refuerza la idea de que el cerebro no se “apaga” durante el descanso, sino que sigue activo procesando información. En pocas palabras, sugiere que los animales no solo recuerdan lo vivido, sino que también organizan y consolidan esos recuerdos. De esta manera, el sueño aparece como una instancia fundamental para fijar conductas, adaptarse al entorno y fortalecer la memoria.
