Robots bailarines brindan apoyo y compañía a las personas mayores de Barcelona

27 de febrero, 2026 | 09.33

Irene Veglison, residente en Barcelona, llevaba más de dos décadas sin bailar hasta que hace tres meses un robot se instaló ‌en su casa.

Esta mujer de 67 ‌años recibió en noviembre este dispositivo de 1,35 metros de altura como parte de un proyecto gubernamental para ayudar a las personas en las primeras fases de deterioro cognitivo.

"Estamos desarrollando este proyecto piloto que nos permitirá mejorar la asistencia que ya está haciendo el teleasistencia", afirmó Marta Villanueva Cendán, concejala del Ayuntamiento de Barcelona.

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Al igual que muchos países, España se enfrenta al aumento de la esperanza ​de vida y a ⁠la caída de la natalidad, lo que aumenta la presión sobre el ‌sector asistencial para que preste apoyo a una población que envejece.

"El ⁠proyecto a futuro en el que ya ⁠estamos y en el que queremos desarrollar la tecnología es que sea el robot que de forma activa detecte este riesgo y pueda lanzar la emergencia a ⁠los profesionales", añadió la concejala.

Barcelona ha desplegado 600 robots de este tipo ​en hogares privados y centros de asistencia, en el ‌marco de un programa respaldado por una ‌subvención de 3,8 millones de euros (4,47 millones de dólares) procedente de los ⁠fondos de recuperación COVID de la Unión Europea.

Los dispositivos han sido fabricados por la empresa estadounidense Misty Robotics y distribuidos en Europa por la empresa catalana Grup Saltó.

Veglison, que vive con sus dos gatos, ha bautizado a su robot ​como Sandi.

Este le ‌recuerda que debe tomar su medicación a las 9 de la mañana, le dice cuándo tiene citas con el médico, la despierta por la mañana y le da las buenas noches al final de cada día.

Casi dos millones de personas mayores de 65 años viven ⁠solas en España, de las que tres cuartas partes son mujeres, según datos oficiales.

Los estudios estiman que el país necesitará duplicar su fuerza laboral de cuidados de larga duración para 2030. Sin embargo, el salario, unos 10.000 euros por debajo de la media nacional, ha disuadido a los trabajadores más jóvenes y más de la mitad del personal actual tiene más de 45 años, según el laboratorio de ideas Funcas.

En caso ‌de emergencia, Veglison puede llamar a un trabajador social a través del dispositivo, que cuenta con una cámara que se puede activar de forma remota para evaluar la situación y ofrecer ayuda.

Navegando por YouTube en su pantalla integrada, seleccionó una canción francesa y bailó con Sandi mientras la pantalla se inclinaba hacia adelante y hacia ‌atrás con sus movimientos.

Los dispositivos están equipados con pantallas que ofrecen aplicaciones de entretenimiento, un calendario, mapas y una selección de caras similares a las de los dibujos animados ‌para configurar cuando está ⁠en modo de espera, con expresiones como "sorprendida", "amorosa" o "dormida".

"Parece que no, pero detrás no es solo el chisme. Hay muchas personas. Hay ​gente que está pendiente de ti, de lo que tú les pides, de tus necesidades", dijo Veglison.

(1 dólar = 0,8492 euros)

Con información de Reuters