Reutilizar un SSD viejo como almacenamiento externo es una de las formas más simples y económicas de ganar espacio sin gastar de más. En un contexto donde cada vez necesitamos más capacidad para fotos, videos, juegos y copias de seguridad, aprovechar una unidad en desuso puede ser una decisión inteligente y sustentable.
La recomendación llega de Kingston Technology, fabricante global de memorias y soluciones de almacenamiento, que destaca que muchos usuarios actualizan sus computadoras con SSD más rápidos y de mayor capacidad, pero dejan de lado unidades que todavía funcionan perfectamente. Convertir ese SSD interno en un disco externo portátil permite extender su vida útil y reducir residuos electrónicos.
Cómo reutilizar un SSD como disco externo
El proceso es sencillo. Solo hace falta una carcasa compatible, un adaptador o una estación de acoplamiento. Estas son las tres opciones principales:
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Carcasas SSD: protegen físicamente la unidad y la convierten en un dispositivo portátil listo para usar todos los días.
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Adaptadores: útiles para transferencias puntuales de datos, aunque ofrecen menor protección.
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Estaciones de acoplamiento: ideales para tareas específicas como copias de seguridad o recuperación de información.
Una vez instalada la unidad en la carcasa, se conecta por USB o Thunderbolt y se formatea según el sistema operativo. No requiere configuraciones complejas y en pocos minutos queda lista para usar.
Ventajas del almacenamiento externo con SSD
Reutilizar un SSD ofrece beneficios concretos para usuarios hogareños, profesionales y gamers. Permite trasladar grandes volúmenes de datos entre equipos, ampliar el almacenamiento en notebooks o consolas compatibles y crear copias de seguridad confiables.
Además, usar un SSD por USB no reduce su vida útil. El desgaste depende de los ciclos de escritura, no del tipo de conexión. Incluso, en muchos casos, el uso externo genera menos actividad que cuando funciona como disco principal.
También es posible arrancar el sistema desde un SSD externo si la computadora admite boot desde USB o Thunderbolt, aunque el inicio puede ser levemente más lento por las limitaciones de velocidad del puerto.
USB-C o USB-A: qué conviene elegir
Las carcasas con USB-C, especialmente bajo estándar USB 3.2 Gen 2 o superior, ofrecen mayores velocidades de transferencia. USB-A, en cambio, asegura compatibilidad con equipos más antiguos. En ambos casos, conviene usar cables de buena calidad para evitar cuellos de botella.
En definitiva, reutilizar un SSD antiguo es una alternativa práctica, económica y sustentable para sumar almacenamiento externo sin grandes inversiones. Con pocos pasos, un componente que parecía obsoleto puede transformarse en una herramienta clave para trabajo, estudio o entretenimiento.
