Un paseo común por el muelle de pesca en Galveston, en la ciudad estadounidense de Texas, se transformó en una experiencia inolvidable para el joven Dustin Heath. Mientras caminaba por la calle 91, alrededor del mediodía del lunes, notó una enorme criatura que estaba a punto de emerger a la superficie del agua.
Al principio, Heath pensó que se trataba de un tiburón o un delfín debido a la presencia de una pequeña aleta, pero al observarla mejor, identificó que era una mantarraya joven. Según sus cálculos, el animal medía entre 1,8 y 2,4 metros. En un video registrado, se puede ver cómo la mantarraya se eleva y mueve sus aletas con gracia.
El testigo relató que fue una experiencia emocionante y reveló que, a pesar de ser residente de Houston y visitar Galveston desde niño, nunca había visto una mantarraya tan cerca de la costa. Durante el avistaje, un grupo de delfines nadaba no muy lejos y varios pescadores habían capturado tiburones en la zona.
El muelle estaba bastante concurrido, con unas 50 personas presentes, muchas de las cuales probablemente observaron el animal. En redes sociales, varios usuarios calificaron el encuentro como “único en la vida” y “una hermosa experiencia”.
¿Por qué es tan raro verlas cerca de la costa?
Si bien las mantarrayas habitan en el Golfo de México, verlas tan cerca de la orilla es algo poco habitual. Normalmente, prefieren aguas más profundas, como las del Santuario Marino Nacional Flower Garden Banks, ubicado a unas 160 kilómetros de la costa texana, donde se sabe que las mantarrayas juveniles suelen criar.
Desde el Acuario Estatal de Texas recomendaron a quienes avisten una mantarraya que reporten el encuentro a la NOAA, proporcionando datos como la ubicación exacta, tamaño, estado del animal y, si es posible, fotos o videos. Esta información es vital para seguir el movimiento de la especie y ayudar en sus esfuerzos de conservación, ya que las mantarrayas están catalogadas como amenazadas.
Además, sugieren tener precaución y respetar al animal para no interferir en su hábitat ni su comportamiento natural. Este avistaje no solo sorprendió a los presentes, sino que también aporta datos importantes para entender mejor la presencia de mantarrayas juveniles cerca de la costa texana.
La mantarraya (Manta birostris) es el pez más grande del océano y puede alcanzar hasta 9 metros de envergadura y pesar más de 1.300 kilos. Su cuerpo tiene forma de diamante y su coloración es negra en la parte superior y blanca en la inferior, lo que les permite camuflarse.
Estos animales se alimentan de plancton y pequeños peces. A diferencia de las rayas, no tienen aguijón venenoso, por lo que no representan un peligro para los humanos. Son consideradas una especie vulnerable debido a la pesca incidental y cada avistaje aporta datos valiosos para su conservación.
