El tren que unió Córdoba y Rosario por primera vez y que impulsó Sarmiento en 1870

Hace 155 años, el Ferrocarril Central Argentino completó su viaje inaugural entre Rosario y Córdoba. Fue la línea ferroviaria más extensa de la época y la primera en atravesar fronteras interprovinciales.

22 de mayo, 2026 | 19.06

En una Argentina que salía de décadas de guerras civiles, la distancia era el peor enemigo. Transportar mercaderías o pasajeros entre el Litoral y el Interior requería semanas de penurias a lomo de mula o en carretas que se desarmaban en el desierto. Pero el 18 de mayo de 1870 todo cambió: el Ferrocarril Central Argentino completó su primer viaje entre Rosario y Córdoba. Por primera vez, un tren unía dos provincias.

La concesión para construir el ramal se otorgó en 1863, durante el gobierno de Bartolomé Mitre, y la ejecución estuvo a cargo de la compañía inglesa Central Argentine Railway Company. La obra fue la más extensa de su tiempo: cerca de 400 kilómetros que exigieron levantar puentes, terraplenes y estaciones en zonas donde solo había pastizales.

Sarmiento, el gran impulsor

Domingo Faustino Sarmiento, presidente de la Nación entre 1868 y 1874, fue uno de los grandes impulsores de la expansión ferroviaria. Para él, el tren era sinónimo de progreso, civilización y unidad nacional. Inauguró oficialmente la línea completa el 13 de abril de 1870, pero los servicios regulares de pasajeros y carga comenzaron semanas después, cuando finalizaron los últimos trabajos técnicos.

El acto de apertura comercial se realizó el 18 de mayo en la estación de Córdoba, con presencia del ministro del Interior, Dalmacio Vélez Sarsfield, en representación del gobierno nacional. El viaje inaugural demostró una reducción asombrosa en los tiempos de traslado: lo que antes demandaba días a caballo o semanas en carreta ahora se completaba en pocas horas.

El nacimiento de pueblos y el impulso agroexportador

La llegada del tren no solo acortó distancias, también transformó la geografía humana. Alrededor de las estaciones ferroviarias nacieron o crecieron decenas de localidades: Carcarañá, Cañada de Gómez, Marcos Juárez, Bell Ville, Pilar. Antes, muchas de esas zonas eran apenas estancias aisladas.

El ferrocarril conectó las zonas productoras de Córdoba con el puerto de Rosario, sobre el río Paraná. Los costos de carga se redujeron drásticamente, y las materias primas llegaron más rápido a los mercados internacionales. El gobierno y la empresa concesionaria promovieron la venta de tierras a ambos lados de las vías, atrayendo a inmigrantes italianos, suizos y españoles que convirtieron los pastizales en campos de trigo y maíz.

Rosario se consolidó como un gran puerto exportador, y el corredor ferroviario comenzó a competir con la histórica supremacía de Buenos Aires. Las estaciones se convirtieron en el centro social, comercial y administrativo de las nuevas comunidades.

El éxito del ramal Rosario-Córdoba sentó las bases de la enorme expansión ferroviaria que tendría Argentina en las décadas siguientes. Entre 1870 y principios del siglo XX, la red pasó de unos pocos cientos de kilómetros a convertirse en una de las más extensas de América. El tren ayudó a consolidar el modelo agroexportador, atrajo inversiones extranjeras y fortaleció al Estado nacional después de años de guerras civiles.

Hoy, edificios como la actual Estación Mitre de Córdoba conservan el recuerdo de aquella epopeya. El 18 de mayo de 1870 no fue solo el primer viaje de un tren: fue el inicio de la Argentina moderna.