El segundo árbol más viejo del mundo queda en Argentina: cómo visitarlo y cuántos años tiene

Con más de 2.600 años y 57 metros de altura, el Alerce Abuelo es el segundo árbol más viejo del mundo y el más alto de Sudamérica. Vive en el Parque Nacional Los Alerces y para llegar hay que navegar y caminar. 

16 de julio, 2026 | 09.01

En el corazón de la Patagonia andina, un ejemplar de Fitzroya cupressoides desafía el paso de los milenios. Esta especie, conocida comúnmente como alerce, es una de las coníferas más longevas del planeta y un verdadero símbolo de la biodiversidad sudamericana. Este monumento vivo, que ya existía mucho antes de la era moderna, es el ser más longevo de Argentina y se posiciona a nivel global como una pieza clave de los ecosistemas patagónicos.

Ubicado en la provincia de Chubut, este espécimen impone respeto no solo por su historia, sino por sus dimensiones colosales. Con una altura que alcanza los 57 metros y un diámetro de tronco que roza los 2,80 metros, el Alerce Abuelo es el árbol más alto de toda Sudamérica, una hazaña que lo convierte en un verdadero gigante vegetal.

Dónde ver al Alerce Abuelo en Chubut

El hogar de este gigante es el Parque Nacional Los Alerces, un territorio de 260.000 hectáreas situado cerca de la ciudad de Esquel, en el noroeste de la provincia de Chubut. Este parque, creado en 1937, protege una de las concentraciones más importantes de alerces del país, aunque el Alerce Abuelo es -sin duda- su ejemplar más emblemático. En 2018, la UNESCO declaró esta área como Patrimonio Mundial, reconociendo la importancia crítica de preservar ecosistemas que albergan vida tan antigua y única en el planeta.

Llegar hasta su base no es una tarea sencilla, y esa dificultad geográfica funciona como un escudo natural que ha protegido al árbol durante siglos. El acceso requiere una combinación de navegación por lagos y senderismo a través de bosques milenarios, lo que ha mantenido al ejemplar a salvo de la intervención humana masiva. Los visitantes deben recorrer el lago Menéndez en embarcaciones y luego caminar por senderos rodeados de vegetación nativa, en una experiencia que combina aventura y conexión con la naturaleza.

La extraordinaria longevidad de este alerce no es una casualidad biológica, sino el resultado de su adaptación al rigor del entorno. En los suelos pobres en nutrientes de la cordillera y bajo climas extremos, estos árboles crecen apenas un milímetro por año. Esta parsimonia permite que su madera se vuelva extremadamente densa y resistente a plagas y pudrición, cualidades que explican por qué han logrado sobrevivir durante tantos siglos en un entorno hostil.

Cuántos años tiene y cómo se midió su edad

La ciencia ha logrado certificar que el Alerce Abuelo tiene una antigüedad de 2.630 años. Esta cifra, obtenida a través de análisis de anillos de crecimiento y estudios dendrocronológicos, lo coloca en el segundo puesto del ranking mundial de árboles antiguos con edad verificada científicamente, siendo superado únicamente por un ejemplar de pino que se encuentra en los Estados Unidos, conocido como Matusalén, que supera los 4.800 años. Este dato lo convierte en el árbol más antiguo de Argentina y en un verdadero tesoro natural que atrae la atención de científicos y turistas de todo el mundo.

El Alerce Abuelo es, además, un testigo mudo de la historia humana. Nació en una época en la que las civilizaciones antiguas comenzaban a desarrollarse, y ha sobrevivido a guerras, cambios climáticos y la expansión de la humanidad. Su presencia en el Parque Nacional Los Alerces es un recordatorio de la importancia de preservar estos ecosistemas para las generaciones futuras. Hoy, el Alerce Abuelo se mantiene firme como el principal atractivo de su parque nacional, y cada año miles de personas se acercan para contemplar su imponente figura y reflexionar sobre el paso del tiempo.

Un legado para la humanidad

Su presencia recuerda la importancia de las políticas de conservación en Argentina, protegiendo un legado natural que tardará otros dos milenios en repetirse si llegara a desaparecer. La historia de este árbol es un recordatorio de que la naturaleza guarda secretos milenarios que aún esperan ser descubiertos, y que su protección es responsabilidad de todos.

El Alerce Abuelo no es solo un árbol; es un símbolo de resistenciapaciencia y la increíble capacidad de la vida para adaptarse y perdurar en las condiciones más extremas. Quienes tienen la oportunidad de visitarlo regresan con una nueva perspectiva sobre la importancia de cuidar nuestro planeta y valorar los tesoros naturales que aún nos quedan.