El caso del robo de bovinos en Santa Fe dio un rotundo giro judicial. Todo comenzó el 19 de marzo pasado cuando Bruno Riboldi, un influencer conocido como "La Joya del Agro", denunció en un video de Instagram que había sido víctima de un delito: alguien se había llevado 190 animales de su campo, conformados por 100 machos y 90 vaquillonas, lo que asciende a una suma de 300 millones de pesos.
Ni bien se inició la investigación, todo parecía indicar que se trataba de abigeato o cuatrerismo, es decir, un robo o hurto de ganado. Sin embargo, 48 horas después de que Riboldi anunció la noticia del presunto robo, la Dirección General de Seguridad Rural encontró 161 bovinos en la localidad de Chabás, a tan solo 80 kilómetros de la estancia del influencer.
La causa está a cargo del fiscal Ramiro Martínez, titular del Tribunal de Villa Constitución y tras el hallazgo de los animales, la hipótesis de abigeato cambió por completo. Los investigadores lograron constatar que esos bovinos coincidían con las marcas que había brindado Riboldi. No obstante, no se podía explicar cómo es que habían llegado a este lugar.
El "robo" de bovinos en Santa Fe y un presunto conflicto comercial entre partes
En estos últimos días, se confirmó que los animales estaban en ese sitio porque se había realizado una transacción comercial. Es decir que, presuntamente, los bovinos habían sido vendidos hacía un mes con documentación oficial. Además, había sido trasladados con camiones habilitados. Detrás de esta maniobra estaría Nicolás Coscia, imputado por defraudación por abuso de confianza. Coscia y Riboldi tenían un vínculo comercial, de acuerdo a la información brindada por la fiscalía.
Por eso, una de las nuevas hipótesis de los investigadores es que Coscia habría realizado esta operación de venta sin el consentimiento de Riboldi. Ahora bien, los abogados de Coscia dicen que la venta había sido acordada previamente e indicaron que había una relación comercial entre ambos desde hace varios años.
En este momento, para el fiscal, la causa se enmarca en un conflicto entre partes. A esto se suma el rol del comprador de Chabás, lugar en el que aparecieron los animales de Riboldi. El hombre dijo que emitió cheques para realizar la compra, aunque se comprobó que aún ese cobro no se hizo. Es decir, que no habría daño patrimonial implicado.
La Fiscalía continuará la investigación para tratar de determinar qué fue lo que ocurrió con los bovinos y esclarecer las responsabilidades del hecho.
