Parkinson: un especialista confirmó cuál es el primer síntoma detectable de la enfermedad

En la actualidad no tiene cura, pero su detección temprana y un tratamiento adecuado pueden ayudar a los pacientes a tener una calidad de vida óptima.

19 de febrero, 2026 | 17.20

El Parkinson es una enfermedad que afecta a más de 10 millones de personas, siendo el segundo padecimiento neurodegenerativo más común. Hoy se presenta como un desafío para la medicina moderna, no solo por la ausencia de una cura definitiva, sino por las barreras sociales y los diagnósticos tardíos que enfrentan los pacientes.

Actualmente, una de cada 100 personas mayores de 60 años tiene Parkinson. Dado el envejecimiento de la población, se proyecta que el número de casos aumentará significativamente, alcanzando 12 millones para 2030 o incluso cerca de 25 millones para 2050.

Aunque el 90% de los casos se dan entre los 50 y 60, existe un componente genético que puede adelantar la aparición de los síntomas de manera drástica.

Si bien sus causas son desconocidas, se sabe que hay algunas condiciones que pueden favorecer su aparición, como la edad o factores genéticos. También deben considerarse determinantes ambientales, como plaguicidas, solventes y la contaminación atmosférica a lo largo de la vida.

Síntomas del Parkinson: cómo detectar la enfermedad

Según Juan Ferrario, doctor en Ciencias Biológicas e investigador especializado en esta patología, “el primer síntoma detectable es la rigidez muscular”, el cual inicialmente es "muy difícil de detectar" y agregó que “solo el 10% de los casos detectados tienen un origen hereditario".

En estas situaciones particulares, la enfermedad puede manifestarse "mucho antes de lo previsto. Incluso a partir de los 10 años o en la franja de los 30 a 40 años”.

Las personas con Parkinson tienen problemas motores, pero no cognitivos, salvo en casos puntuales. Mentalmente están en perfectas condiciones”, explicó Ferrario en diálogo con LN+.

Las consecuencias sociales del Parkinson

Al ser consultado sobre los estigmas de la enfermedad, el experto señaló que “la mayoría de los pacientes sufre discriminación en el ámbito laboral”. En consonancia, el investigador fue enfático al desmitificar la idea de que el Parkinson anula las capacidades de una persona.

"Existe una tendencia social a alejar a los afectados de sus puestos de trabajo bajo la falsa premisa de que no pueden llevar una vida normal bajo tratamiento”, sostuvo el biólogo.

¿Existe un tratamiento?

En lo que respecta a una posible intervención quirúrgica, Ferrari advirtió que no todos los pacientes son candidatos para ser operados. “No todos los casos de Parkinson son susceptibles de cirugía”, ya que el tratamiento debe ser integral y adaptado a cada etapa de la enfermedad.

El tratamiento quirúrgico, denominado estimulación cerebral profunda, consiste en la colocación de electrodos para estimular áreas específicas del cerebro y regular los circuitos que funcionan de manera alterada, responsables de los movimientos anómalos. El investigador también destacó que la Argentina es considerada un “faro” respecto a los tratamientos disponibles y la calidad de sus profesionales.

El diagnóstico es siempre clínico, y lo realizan principalmente neurólogos. A través de test específicos se puede determinar la severidad de la enfermedad y, de forma complementaria, puede utilizarse una resonancia magnética del cerebro.

Se trabaja con un equipo multidisciplinario de profesionales para controlar los síntomas y así mantener o prolongar la calidad de vida del paciente durante el mayor tiempo posible. El tratamiento conjuga lo farmacológico con rehabilitación integral, que implica el trabajo conjunto de especialidades como kinesiología, fonoaudiología, psicología, entre otras, para un acompañamiento integral.