En medio de una crisis económica que tiene a los ingresos por el piso, la viralización de la venta de carne de burro despertó un debate social. Mientras la idea de comer este animal genera rechazo o sorpresa en algunas personas, también incentivó a que otros productores alzaran sus propias iniciativas de agregar nuevos productos a los mercados nacionales. Este es el caso de Rogelio Allignani, productor catamarqueño, quien quiere empezar a vender leche de burra y carne de llama.
El eje de la controversia se instaló tras las declaraciones del productor Julio Cittadini, quien defendió la sustitución de la carne vacuna como una alternativa frente a un contexto donde el consumo atraviesa una profunda crisis y los precios están en el pico más alto. Esta carne arrancó a comercializarse en una carnicería de Trelew a un precio de $7.500 por kilo, con cortes similares a los vacunos, según informó el sito Noticias de la Calle.
Esta reconfiguración del mercado para intentar subsistir a las políticas del gobierno de Javier Milei funciona como el escenario ideal para que proyectos de pequeños productores den el salto a la escala nacional. Uno de los impulsores de este cambio es Allignani, quien asegura que el potencial de la carne de llama y la leche de burra va más allá de lo meramente nutricional, alcanzando incluso la industria del cuidado personal. “Somos productores. Tenemos un tambo de cabras, también de burras. Y tenemos una estancia donde se cría burro, llamas y ovejas”, explicó Cittadini a Radio 750.
Actualmente, producen leche de burra que se comercializa congelada y pasteurizada, además de una línea de cosméticos elaborada con la misma materia prima. El catamarqueño destacó que es "muy parecida a la leche humana" y posee "características excepcionales", como "bioestimulante”. "Nosotros ordeñamos unas 30 burras. La escala de producción es baja. Pero es una alternativa de producción interesante a futuro. Sobre todo para pequeños y medianos productores”, remarcó.
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La apuesta por este producto no es nueva en términos históricos, aunque sí lo sea para el mercado masivo argentino. "Se conoce desde hace mil años. Ya Hipócrates la recetaba para problemas hepáticos”, afirmó el productor en diálogo con el programa Mejor que mañana. Y agregó: “Fuimos los primeros que comenzamos con la producción, pero hay muchos otros países que trabajan a la leche. Y está el tema de la carne de burro, que es un proyecto a futuro”.
Para remarcar su importancia, afirmó que "es un gran sustituto para los chicos que tienen alergia a la proteína de la leche". Si bien detalló que el medio litro se vende "a 14 mil pesos", aclaró que este precio se debe a que la burra produce solo "un litro por día" y los costos de elaboración "son altos". No obstante, sostuvo que este producto "podría solucionar el problema de consumo cotidiano de las familias rurales".
Esta iniciativa se presenta mientras las ventas de productos lácteos registraron una nueva contracción en febrero, consolidando una tendencia negativa en el consumo masivo. De acuerdo con datos oficiales del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, el volumen comercializado cayó 5% respecto a enero, mientras que medido en litros de leche equivalente la baja fue aún mayor, del 5,3%.
Cómo nació la venta de carne de burro en Argentina
Allignani dejó en claro su postura frente a la idea de vender carne de burro es clara. "Totalmente de acuerdo”, afirmó para luego aclarar que lo que pasó es que hubo una “desvirtuación” por un “desconocimiento” de la población. La iniciativa de Cittadini, denominada "Burros Patagones" surgió en respuesta a una problema estructural que afecta a la región patagónica: la crisis en la producción ovina. Según reportaron medios locales, desde hace un tiempo la actividad lanera enfrenta un fuerte deterioro debido a factores como la depredación por fauna silvestre, la baja rentabilidad y las dificultades climáticas.
A estos factores se suma que muchos campos no son aptos para el desarrollo de la ganadería bovina, por lo que se ven limitadas las alternativas productivas tradicionales. En este contexto, Cittadini planteó al burro como una especie "resistente", adaptable al ambiente árido y con "potencial económico" aún no explotado.
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“La carne de burro presenta cualidades nutricionales y organolépticas comparables a las de la carne vacuna”, explico al sitio Bichos de Campo. Esto podría "facilitar" si inserción en el mercado. Además, "es muy nutritiva, de buen sabor y de muy buena calidad”, afirmó. En este sentido, se mostró muy "convencido" de que "el consumo de carne va a venir en paralelo con el incremento que nosotros podamos tener de la producción”.
Un último punto a tener en cuenta es que el proyecto cuenta con habilitaciones locales provisorias, pero necesita la aprobación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para poder comercializar el producto a nivel federal. Esta autorización es fundamental para consolidar la actividad y evitar que quede como experimento aislado.
Burro Patagones también contempla un potencial desarrollo, ya que podría aprovecharse el cuerpo de animal para producir ejiao, una gelatina usada en la medicina tradicional china, cuya demanda internacional es creciente.
