El glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental, podría perder entre 180 y 200 gigatoneladas de hielo por año hacia 2067. Para frenar su deshielo, el cual podría aumentar el nivel del mar, un proyecto millonario busca instalar una estructura en el fondo oceánico para frenar su pérdida.
Thwaites es famoso por su tamaño y su deshielo no solo podría aumentar considerablemente el nivel del mar, sino que también podría desatar un efecto dominó sobre otras masas de hielo. Hoy no solo el aire es más cálido, sino que también lo es el océano. El agua relativamente cálida que circula por debajo "muerde" el hielo desde abajo.
Este año surgió la iniciativa de un proyecto bautizado como "seabed curtain" o "cortina del lecho marino". Se trata de la instalación de una serie de paneles flexibles, superpuestos, anclados al fondo marino, a unos 650 metros. Esta cortina actuaría como un "deflector" que reduciría el flujo de agua cálida hacia las partes más vulnerables del glaciar.
Cómo funciona la cortina submarina en la Antártida
La cortina submarina no apunta a detener la dinámica de siempre, sino a ralentizarla a partir de obtener tiempo para la adaptación costera y la reducción de emisiones. El plan también contempla decenas de kilómetros de longitud, unos 80 kilómetros en principio, y una altura de cientos de metros desde el lecho marino, de acuerdo a cómo se configure el sistema.
Según un artículo publicado en el New York Times, “el hielo del núcleo del glaciar Thwaites se está desplazando hacia el océano a una velocidad de unos nueve metros al día. Por lo tanto, una vez instalada la 'cortina', el hielo podría arrastrarla por el fondo marino a lo largo de más de seis kilómetros durante dos años”.
No se trata de una pared sólida, sino de múltiples secciones, ya que el océano antártico presenta corrientes, hielo marino, tormentas y una logística remota. De todas maneras. el costo del proyecto es uno de los más polémicos. Diversos medios describieron a la propuesta como "multimillonaria".
Para llevarlo adelante, se tiene que invertir en investigación previa, pruebas, transporte, anclajes, mantenimiento y riesgos de falla. En lo que respecta a la ingeniería, en la Antártida no se puede improvisar porque todo cuesta más y cualquier error se paga muy caro.
¿Es viable la cortina para frenar el deshielo de la Antártida?
El debate científico advirtió sobre los impactos ambientales no deseados que podría generar el proyecto, además de cambios en corrientes locales, riesgos de sedimentación y la posibilidad de que el sistema no funcione como se espera o falle con eventos extremos.
Y si llegase a funcionar, sólo sería un parche sobre un problema mayor: el avance del calentamiento global que empuja el sistema hacia el colapso. Hasta el momento, la cortina es sólo una idea extrema nacida de un miedo concreto, ya que no apunta a salvar el mundo. Sólo puede ganar tiempo en un planeta donde los océanos no paran de aumentar su temperatura.
