Bastián Jerez, el niño de 8 años que resultó gravemente herido tras un accidente en los médanos de Pinamar el pasado 12 de enero, será sometido a su décima intervención quirúrgica luego de que los médicos detectaran que su válvula de derivación no drenaba lo suficiente.
A través de sus redes sociales, su madre, Macarena Collantes, explicó el motivo de la nueva operación: "Está produciendo líquido cefalorraquídeo más de lo normal y eso estaría complicando hoy poder seguir avanzando" . Antes de la intervención, pidió: "Por favor, Dios te pido un milagro más. Dale, hijito, sos muy fuerte" .
Qué es el líquido cefalorraquídeo y por qué su acumulación es peligrosa
El líquido cefalorraquídeo (LCR) es una sustancia transparente que rodea el cerebro y la médula espinal, actuando como un amortiguador que protege al sistema nervioso central de golpes y traumatismos. Además, cumple funciones de transporte de nutrientes y eliminación de desechos.
En condiciones normales, el LCR circula continuamente por los ventrículos cerebrales y el espacio subaracnoideo, para luego ser absorbido en el torrente sanguíneo. El equilibrio entre producción y absorción mantiene una presión estable dentro del cráneo.
Hidrocefalia: "agua en el cerebro"
La hidrocefalia es una condición en la que se acumula líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Este exceso de líquido dilata los ventrículos cerebrales y aumenta la presión intracraneal, comprimiendo el tejido cerebral contra los huesos del cráneo y pudiendo causar daño neurológico. El término significa literalmente "agua en el cerebro" . Puede ocurrir por tres mecanismos: Obstrucción del flujo normal del LCR., dificultad en la absorción del líquido hacia el torrente sanguíneo y producción excesiva de LCR por parte del cerebro. En el caso de Bastián, la complicación responde a este último mecanismo: su cerebro está generando más líquido del que puede drenar, lo que obliga a reintervenir quirúrgicamente para ajustar o reemplazar el sistema de derivación.
Causas de la hidrocefalia en niños
Si bien la hidrocefalia puede ser congénita (presente al nacer), en niños puede desarrollarse después por diversas causas, entre ellas:
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Traumatismos craneales (como el sufrido por Bastián en el accidente).
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Hemorragias intracraneales.
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Infecciones del sistema nervioso central como meningitis o encefalitis.
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Tumores cerebrales que obstruyen el flujo del LCR.
Síntomas según la edad
En niños mayores (como Bastián, de 8 años), los síntomas de hidrocefalia pueden incluir: Dolor de cabeza intenso y persistente, náuseas y vómitos, especialmente por la mañana, visión borrosa o doble (estrabismo), somnolencia excesiva o letargo o irritabilidad y cambios en el comportamiento. Tambien pueden presentar problemas de equilibrio y coordinación al caminar, deterioro cognitivo o problemas de memoria, incontinencia urinaria (pérdida del control de esfínteres).
El diagnóstico se realiza mediante estudios por imágenes como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) , que permiten observar el tamaño de los ventrículos cerebrales y la presencia de líquido acumulado. El tratamiento principal es quirúrgico y consiste en colocar un sistema de derivación (una válvula con un catéter) que drena el exceso de LCR desde los ventrículos cerebrales hacia otra parte del cuerpo —generalmente el abdomen— donde puede ser absorbido. En algunos casos, se realiza una ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo (ETV) , que crea una nueva vía de drenaje sin necesidad de colocar una válvula.
Complicaciones del tratamiento
Las derivaciones pueden presentar problemas como:
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Obstrucción del catéter (los síntomas incluyen dolor de cabeza y vómitos).
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Infecciones en el trayecto de la válvula.
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Desconexión o rotura del sistema.
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Drenaje insuficiente o excesivo, que debe ser regulado.
Por eso, los niños con hidrocefalia requieren controles médicos periódicos y, en muchos casos, múltiples reintervenciones a lo largo de su vida para ajustar o reemplazar el sistema de derivación.
Sin tratamiento, la hidrocefalia puede ser mortal: hasta 6 de cada 10 personas fallecen. Quienes sobreviven pueden tener distintos grados de discapacidad intelectual, neurológica o física, dependiendo de la causa subyacente y la rapidez del tratamiento. Sin embargo, con un tratamiento adecuado y seguimiento médico, la mayoría de los niños que superan el primer año tienen una expectativa de vida bastante normal.
El presente de Bastián
El niño continúa internado en el Hospital Italiano de San Justo, donde los médicos evalúan su evolución tras la décima cirugía. Su madre mantiene la esperanza y pide cadenas de oración: "Sigamos pidiendo por Basti, por su recuperación, porque hoy pase una noche sin dolor y pueda descansar" .
El próximo 3 de marzo, Macarena Collantes está citada a declarar en la causa judicial que investiga las responsabilidades del accidente en los médanos de La Frontera, donde Bastián resultó gravemente herido. La familia, mientras tanto, sigue día a día la batalla por la salud del niño.
