Los peligros de cargar el celular mientras manejás que nadie tiene en cuenta

Aunque parece una acción inofensiva, cargar el celular mientras se maneja puede generar situaciones peligrosas para la salud.

24 de junio, 2026 | 10.45

Conectar el celular al cargador mientras se conduce parece una acción inofensiva. De hecho, para muchas personas es parte de la rutina diaria, enchufar el teléfono al USB del auto, abrir el GPS y continuar el viaje. Sin embargo, especialistas en seguridad vial advierten que esta práctica puede esconder riesgos que suelen pasar desapercibidos.

Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), cualquier actividad que desvíe la atención de la conducción se considera conducción distraída, incluyendo manipular teléfonos, sistemas de navegación o dispositivos electrónicos. En 2024, este tipo de conductas estuvo involucrado en accidentes que causaron 3.208 muertes y más de 315.000 heridos.

Cuando el celular está descargado, muchos conductores tienden a buscar el cable, conectarlo, acomodarlo o verificar si efectivamente comenzó a cargar. Esas acciones implican sacar al menos una mano del volante y desviar la vista del camino durante varios segundos.

La NHTSA advierte que leer o escribir un mensaje durante apenas cinco segundos a una velocidad de 88 km/h equivale a recorrer la longitud de una cancha de fútbol con los ojos cerrados.

Otro problema frecuente aparece cuando el teléfono se conecta al auto para cargar mientras ejecuta aplicaciones de navegación. Los conductores suelen aprovechar ese momento para modificar rutas, responder mensajes, cambiar música o revisar notificaciones. La Fundación AAA para la Seguridad Vial señala que la interacción con smartphones genera tres tipos de distracción simultáneas: visual (ojos fuera del camino), manual (manos fuera del volante) y cognitiva (mente enfocada en otra tarea).

Incluso estudios recientes de la AAA muestran que activar funciones como "No molestar mientras se conduce" reduce significativamente la interacción con el teléfono durante los viajes.

El error de confiarse porque el celular está cargando

Muchas personas consideran que cargar el teléfono es una acción pasiva. Sin embargo, expertos en seguridad vial remarcan que el peligro aparece cuando el conductor aprovecha ese momento para manipular el dispositivo.

Una encuesta citada por NHTSA mostró que el 37% de los conductores admitió haber hablado por teléfono mientras manejaba durante el último mes y el 34% reconoció haber leído mensajes o correos electrónicos mientras conducía. La presencia del celular al alcance de la mano aumenta la tentación de consultarlo constantemente, especialmente cuando llegan alertas o notificaciones.

Manejar con el celular cargando puede implicar varios riesgos para la salud.

Aunque suele recibir menos atención, los cables de carga también pueden representar un problema físico dentro del habitáculo. Un cable atravesando la consola central puede engancharse con la palanca de cambios, el freno de mano o interferir en maniobras rápidas. En una frenada brusca, además, un teléfono mal ubicado puede convertirse en un objeto proyectado dentro del vehículo.

Por eso, los especialistas recomiendan utilizar soportes adecuados y mantener los cables organizados para evitar interferencias durante la conducción.

Cómo cargar el celular de forma segura en el auto

Los organismos de seguridad vial coinciden en algunas recomendaciones básicas:

  • Conectar el teléfono antes de iniciar el viaje.
  • Programar el GPS antes de poner el vehículo en marcha.
  • Activar el modo "No molestar mientras se conduce".
  • Utilizar soportes homologados para mantener el dispositivo fijo.
  • Evitar manipular cables o conectores mientras el vehículo está en movimiento.
  • Si es necesario realizar cambios en la navegación o responder una llamada, detenerse en un lugar seguro.

Cargar el celular mientras se maneja no es peligroso por la electricidad ni por la batería. El verdadero riesgo está en las distracciones que genera una acción aparentemente simple. Y en la ruta, unos pocos segundos de atención perdida pueden marcar la diferencia entre llegar a destino o sufrir un accidente.