Los miembros de la comunidad LGBTQ de Seattle afirman que esperan que el "Partido del Orgullo" de la Copa del Mundo de este viernes, que enfrentará a Egipto e Irán —dos países en los que la homosexualidad está tipificada como delito—, pueda ser una oportunidad para cambiar la mentalidad de la gente.
Seattle se enorgullece de su reputación como lugar acogedor y las banderas del Orgullo se ven por toda la ciudad durante todo el año. Su fin de semana del Orgullo en junio es uno de los más importantes de Estados Unidos.
Por eso, antes del sorteo del Mundial de diciembre, era lógico que los organizadores locales designaran el partido del 26 de junio que se celebraría en la ciudad como un "Partido del Orgullo".
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Entonces se celebró el sorteo… y los dos equipos que debían disputar el partido resultaron ser Egipto e Irán.
La Federación Egipcia de Fútbol instó a la FIFA, organismo rector del fútbol mundial, a impedir cualquier actividad relacionada con el Orgullo, alegando que tales eventos chocaban con los valores culturales y religiosos de este país de mayoría musulmana.
El organismo rector de Irán, donde las relaciones entre personas del mismo sexo pueden acarrear la pena de muerte, presentó una objeción ante la FIFA.
No obstante, en Seattle no hay duda de que el "Pride Match" se celebrará tal y como estaba previsto.
"El Mundial va a llegar y se va a ir en tres semanas", declaró a Reuters Hedda McLendon, del comité organizador local del Mundial de Seattle. "La celebración del Orgullo (…) lleva celebrándose este fin de semana desde hace más de 50 años. Se celebrará este fin de semana y seguirá celebrándose mucho después del Mundial".
Algunos miembros de la comunidad LGBTQ de la ciudad tenían sentimientos encontrados debido a los participantes, según explicó Jon Cairns, de 49 años, gerente del club LGBTQ+ local Kremwerk.
Sin embargo, señaló que, en su opinión, el evento ofrece una plataforma para promover la aceptación que solo el mayor evento deportivo del mundo puede proporcionar.
"Mi reacción es: que vengan", declaró a Reuters. "El deporte internacional es, históricamente, uno de los principales impulsores del cambio social y de los derechos y libertades individuales en todo el mundo, incluido Estados Unidos".
Citó las cuatro medallas de oro del velocista afroamericano Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936 celebrados en la Alemania nazi y la protesta con el puño en alto de Tommie Smith y John Carlos en 1968 como momentos en los que "solo el deporte internacional podía llegar a una audiencia tan amplia".
"No van a interrumpir la transmisión del Mundial en la televisión estatal de Irán o Egipto para ocultar una bandera del Orgullo entre el público", afirmó Cairns.
El "Pride Match" es "una iniciativa de la ciudad anfitriona" y no tiene nada que ver con la FIFA, según declaró a Reuters un portavoz del organismo rector del fútbol.
OPORTUNIDAD
La participación de Egipto e Irán en el encuentro no es la primera vez que el Mundial se enfrenta a marcadas diferencias de actitud entre anfitriones y visitantes. En Qatar 2022, el emir afirmó que los visitantes debían "respetar nuestra cultura" cuando se le preguntó sobre la presencia de gays en el torneo.
La FIFA amenazó con tarjetas amarillas a los capitanes que llevaran el brazalete "OneLove", alegando sus normas contra los lemas políticos. Selecciones como Inglaterra y Países Bajos, que tenían previsto llevar los brazaletes para protestar contra las leyes qataríes contra la relaciones homosexuales, abandonaron el plan.
Para Ryan Webster, un gestor de estilo de vida de 40 años que estuvo en el Kremwerk el fin de semana anterior al Orgullo, el partido de Seattle es una oportunidad para mostrar solidaridad con las personas de países donde su sexualidad está prohibida por ley.
"Elijo creer que este es nuestro momento para permitir que los miembros de la comunidad LGBTQ procedentes de esos países tengan la oportunidad de celebrarse plenamente, algo que de otro modo quizá no tendrían", afirmó a las puertas del club, que organizará una fiesta para ver juntos el partido del viernes.
En el interior, "Venus Fengz" hizo playback con la canción "Believe" de Cher antes de presentar en el escenario a otros artistas drag, entre los aplausos y vítores de un público entusiasta.
Fengz, que solo quiso dar su nombre artístico, dijo que la coincidencia del Orgullo con el Mundial aportará una mayor visibilidad, anticipando quizá la llegada de nuevos espectadores.
"Creo que siempre es estupendo para nosotros poder compartir espacio y lugares con personas que no tienen las mismas experiencias que nosotros", dijo a Reuters.
"A veces hay que ser maduro y mostrar elegancia siempre que se pueda, y ser consciente de que todo el mundo es un ser humano que aprende de experiencias diferentes; pero también puede resultar difícil, porque te encuentras en desventaja, siempre teniendo que dar explicaciones ante personas que no han crecido con la misma visión del mundo", comentó.
(Editado en español por Carlos Serrano)
