A punto de cumplir 70 años, el ingeniero cordobés Edmundo Ramos vuelve a la ruta con una idea que parece salida de la ciencia ficción: viajar miles de kilómetros en un auto que puede andar no solo con combustibles tradicionales, sino también con basura seca.
El próximo 3 de marzo iniciará una travesía de 7.000 kilómetros por el sur de Brasil, una nueva prueba para el vehículo que él mismo diseñó y construyó. Para la aventura, además, lanzó una convocatoria abierta: busca un compañero de viaje.
“Mi auto puede funcionar con nafta, con GNC y también con residuos orgánicos secos, combustibles”, explicó Ramos en diálogo con Cadena 3. El sistema no es un experimento teórico: ya lo puso a prueba en un recorrido previo de más de 5.000 kilómetros por la Ruta Nacional 40, donde circuló sin utilizar ni nafta ni gas.
Cómo será el viaje y qué tipo de compañero busca
Ramos contempla dos formas de acompañarlo. La primera es que alguien lo siga en otro vehículo, formando una caravana para asistirlo ante posibles fallas mecánicas; en ese caso, él se compromete a pagar todo el combustible del acompañante. La segunda opción es sumar un copiloto con licencia de conducir vigente para turnarse al volante durante el trayecto.
La expedición demandará entre 45 y 60 días y tiene un objetivo claro: continuar probando, en condiciones reales y de larga distancia, el sistema de propulsión híbrido que combina combustibles convencionales con residuos.
Más que un viaje, Ramos lo plantea como una demostración: comprobar hasta dónde puede llegar un auto impulsado también por lo que normalmente tiramos a la basura.
